José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.

En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital.







Desde la península
Ceuta, 8 de noviembre de 2008
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Apoyo para Cáritas
José Sogorb

En todo el Estado Español, Cáritas está realizando a causa de la crisis una buena y esforzada labor encomiable, digna de elogio y de un justo reconocimiento. Las sedes de la institución se han quedado pequeñas ante tanta cantidad de gente que acude a ellas en busca de ayudas a las necesidades básicas, mayormente comida y ropas. Las previsiones en existencias se han desbordado rápidamente y la mismísima dirección admite las dificultades para atender a todo el mundo.  

La labor de Cáritas es callada y sufrida, sin ostentaciones, sin llamar la atención. Sólo sabemos de su quehacer merced a algunas noticias en los medios de comunicación locales. Familias enteras hacen cola desde muy temprano para conseguir esas ayudas con las que mitigar la precariedad a causa de la crisis.

Entre los asistentes hay indigentes pero desgraciadamente lo que más abunda son familias, incluso de clase media -pero, ¿es qué aún queda clase media?- que malviven rozando el umbral de la pobreza y también por debajo de ella, no solo que no llegan a final de mes sino que no tienen para el mes completo. ¡Si únicamente se tratara de llegar a fin de mes, sería un mal menor, comparado con vivir pobremente!  

Si acudiéramos a la cola de Cáritas un día cualquiera, nos sorprenderíamos al ver caras conocidas entre los muchos de estos 'damnificados' -se merecen ser llamados así porque no tienen culpa de su situación ni de la crisis- que no tienen para comer. El panorama no es bueno y puede empeorar. Cáritas reconoce que necesita ayudas de todo tipo -en ropas, alimentos y dinero- y tanto públicas como privadas, sobre todo, subvenciones y donaciones económicas.

Políticos de cualquier signo así como las más próximas administraciones públicas -local, provincial y autonómica- deben volcarse con Cáritas, deben destinar dineros para los necesitados que acuden a la institución, para reducir el hambre, la escasez, la precariedad. Los que más poseen y arriesgan concediendo préstamos -banqueros- ya han tenido su dosis, su inyección de millones para aliviar sus dificultades de liquidez.

Ahora toca ayudar a quienes contrariamente, son 'víctimas' de la usurería banquera - de sus elevados intereses hipotecarios- tienen menos, poco o nada y han perdido su negocio y/o su empleo.   Pido además, a todas esas familias adineradas -que haberlas haylas aún, afortunadamente- a esos ricos apellidos de cuna, a esas fortunas existentes en cada ciudad que incluso juegan en Bolsa y que además suelen ser mayoritariamente buenos cristianos piadosos, que con urgencia hagan donaciones de ropas y alimentos y donativos económicos a Cáritas, mostrando así la solidaridad y la misericordia con sus paisanos empobrecidos, para contribuir a reducir considerablente la pobreza de quienes acuden a la institución en busca de ayuda.  

Que nuestros conciudadanos millonarios no malgasten ni derrochen cuando media población pasa penuria y necesita de su apoyo. Esa sería la mejor obra para con su querida ciudad en sus conciencias, convirtiéndose en benefactores sociales. Cáritas y los empobrecidos, lo agradecerán. Ayuden a Cáritas como se hace con Cruz Blanca o Cruz Roja, por citar otros ejemplos. Estas entidades -Cáritas, Cruz Blanca- representan a la verdadera iglesia -como la de los misioneros- la de los pobres, la del servicio y entrega caritativa hacia el desprotegido, el auténtico apostolado social.

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