José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.
En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital. |
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Desde la península
Ceuta, 10 de agosto de 2008
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Un parto para la posteridad
José Sogorb
Estos días de fiestas patronales y de Feria en Ceuta habrán sido sin duda, ricos en anécdotas. El principal hecho anecdótico fue un 'inolvidable parto sobre ruedas' tal y como tituló la prensa local la noticia de un nacimiento en el interior de un vehiculo. No es habitual este tipo de partos dentro de un coche, ante la entrada al hospital, sin poderse abrir la puerta trasera junto a la madre parturienta y teniendo obligadamente que entrar las enfermeras para atender el alumbramiento por la propia puerta del conductor. Unos aspectos excepcionales que convierten si cabe en mucho más importante el parto, que las enfermeras matronas calificaron como 'de película, emocionante, espectacular, emotivo e inolvidable'. Ninguna de ellas imaginó que su primera asistencia a un parto como matronas sería tan inusual, especial y sofisticado a la vez. Hasta una de las enfermeras, madura y con un nieto en su haber, experta y muy profesional, se vió sorprendida por el cariz del acontecimiento. La verdad es que, ante la urgencia de parto, a requerimiento del desesperado padre, las enfermeras matronas reaccionaron rápido y con suma eficacia demostrando una perfecta coordinación y una estupenda profesionalidad; lo cual choca paradójicamente con la falta de medios técnicos del hospital ceutí. Porque, intentar forzar la puerta trasera para entrar a asistir en el parto e introducirse en la parte de atrás desde el lateral del conductor con las evidentes estrechez e incomodidad, supone un sobreesfuerzo pero a la vez una actitud tan altruista y profesional, que sobrepasa el humanitario principio médico de Hipócrates. Las enfermeras comadronas estuvieron incómodas, en precario, durante unos diez minutos, clavándose con incordio, el sillón en sus carnes, y sin poder sacar a la madre parturienta del vehículo, con la ayuda o colaboración de los compañeros que desde el exterior las hacían llegar los utensilios y materiales para el parto. Toda una hazaña. Una heroicidad. Una gesta que nadie olvidará, ni los padres ni las enfermeras comadronas ni los guardias jurados. Todos, en ese hospital y en Ceuta entera, recordarán este bello hecho de traer una vida al mundo de esta forma y con tales dificultades. Lo mejor de esta bonita historia fue el prolongado y sentido aplauso emotivo que coronó el alumbramiento y dió la bienvenida al bebé. Y sería justo que a las matronas que intervinieron (Cristina Aranda y María Ángeles Gómez, principalmente) les hicieran un homenaje para reconocerles públicamente el mérito, el valor, y el buen hacer profesional ante tan excepcional y dificultoso parto. Y a los padres y al bebé, les deseo que estén bien de salud. Enhorabuena a todos los protagonistas de esta historia con final feliz, un inolvidable parto para la posteridad.
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