José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.
En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital. |
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Desde la península
Ceuta, 21 de abril de 2007
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Politiqueos y autonomismo
José Sogorb
Algunos políticos muestran carencias importantes en sus declaraciones públicas ante los medios de comunicación y sobre todo, en sus visitas oficiales. En el caso de la ministra Narbona, a mi parecer, le ha faltado sutileza y delicadeza, amén de cierta prudencia a la hora de hablar. Tuvo que haber medido sus palabras, porque eso de soltar de sopetón que hace 16 años -cuando visitó Ceuta la primera vez- se quedó horrorizada al ver estado de algunas barriadas, parece un comentario basto y brutote aunque fuera cierta -que lo era- la precariedad de ciertos barrios 'caballas'; o sea, los de siempre, ya saben a qué zonas de la ciudad me refiero. En todos los sitios cuecen habas, en todas las ciudades -capitales incluso- existen sectores o distritos urbanos marginales y pobres, pero que coexisten también con aquellas barriadas céntricas o no, que presentan normalidad. Ceuta no es una excepción, pero resulta tan cansino abusar del centro y de sus calles comerciales -muchos visitantes creen que Ceuta es sólo el Paseo del Revellín y su prolongación de la calle Real e inmediaciones- como de las zonas marginales y empobrecidas como la barriada Principe Alfonso -harto anunciada hasta la saciedad en todas las televisiones, periódicos y revistas como una especie 'polvorín' peor que el 'Bronx'- tan cerca de la frontera marroquí. Ni lo uno ni lo otro y sin exagerar ni abusar de ambos extremos o casos. La justa realidad se halla entre los dos aspectos. Ceuta es cierto, es ciudad de contrastes -como todas, donde lo bueno convive con lo malo- pero si hay que pesar en una balanza, las cosas positivas destacan más. Clima, carácter de los 'caballas', hospitalidad, paisaje medioambiental y urbanístico, playas, gastronomía, festejos, cultura, etcétera. Todo ello supera a la pobreza y suciedad de algunas reducidas y contadas zonas. Quedemósnos con todo ésto. A colación de las beldades de Ceuta, hay que reconocer que el sr. Rajoy defendió al menos dialécticamente -en la práctica, ya lo veremos cuando llegue el momento- la españolidad de Ceuta y de los 'caballas'. Parte de razón - o bastante, según unos- tuvo cuando comentó que la españolidad no la da el ser o no 'comunidad' en lugar de 'ciudad' autónoma. Es verdad, el sentimiento de españolidad ceuti, es eso, un sentimiento, un sentir, una emocional pasión, algo intangible pero que brota del corazón y que siente y se demuestra, al margen de las leyes. Aunque eso si, si encima la ley y los ordenamientos legislativo y jurídidico son favorables y amparan ese derecho a avanzar en la consecución del rango merecido de 'comunidad' pues, tanto mejor. Adelante con el proceso estatutario. Rajoy estuvo acertado -al menos de palabra y no es que dude de sus promesas pero permítanme que desconfíe la clase política en general, da igual el partido- al reconocer que si para Ceuta es bueno transformarse en 'comunidad' no será él quién se oponga y que lo apoyaría. En cuanto a las reformas estatutarias de Ceuta y Melilla, tanto Rajoy como Zapatero deberían y deberán coincidir y consensuar sus procesos autonómicos para culminarlos y consolidarlos. Sin rupturas ni crispaciones. Por el bien de 'caballas' y melillenses. Asi que, menos politiqueos y más autonomismo. No esperamos menos de los políticos. ¿ O no?
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