José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.
En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital. |
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Desde la península
Ceuta, 21 de agosto de 2006
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Tras las Fiestas y las Vacaciones
José Sogorb
Retomo mi columna de opinión tras un necesario paréntesis vacacional y festero. La canícula agosteña, el estrés y las múltiples ocupaciones personales, me obligaron a ello. El cuerpo y la mente venían demandando descanso y relax, pero también ocio y fiesta. En definitiva, necesitaba desconectar de la monótona rutina diaria, presente durante todo el año, para recargar mis 'pilas' regresando a la cruda normalidad con plena energía. En gran parte ha sido así aunque tras lo bueno vivido, después de tanto disfrute, a pocos días de terminadas las fiestas y las mini-vacaciones; la nostalgia y la añoranza de los ratos maravillosos deja, con cierta melancolía, la sensación de saber a poco, de necesitar más días festeros y vacacionales, de un vacío angustioso. Es el 'sindrome post-vacacional'. Una depresión que padece un elevado porcentaje de la población y que se conoce por sus síntomas de tristeza, abulia, apatía, deseos de revivir descanso y disfrute y rechazo a volver al trabajo. Por la coincidencia de días de vacaciones y fiestas patronales, podemos hablar de una doble depresión o de una síntomatología dual. Además del mencionado síndrome post-vacacional se da el 'sindrome post-festero'. Muchos ciudadanos, al margen de descansar de su actividad laboral tomando vacaciones, participan de lleno en las fiestas -entregados a tope -organizando actos, desfilando, actuando, montando; entre otras cosas. Estos ciudadanos -entre los que me hallo, pues también tomo parte en las fiestas- estarán ahora sufriendo ambos síndromes y seguro que acusarán en mayor medida el 'post-festero' porque aquella persona que se precia de ser 'festera', de vivir y sentir como tal, experimenta una 'morriña' de órdago antes incluso de que acaben las fiestas, siendo el último día, el peor y más triste momento. Destacada es la pena de los pamploneses que el día de fin de festejos cantan llorones aquello de 'pobre de mi, ya se han acabado las fiestas de San Fermín'. Y aunque no existen coplas similares para el final de las fiestas de Ceuta, la sensación es idéntica entre los festeros 'caballas'. A pocos días de concluidas las fiestas resulta importante 'curar' o combatir, la 'morriña' post-festera. Algunos -principalmente organizadores y responsables- ya empezaron su 'tratamiento' y lo están llevando a cabo. El mismísimo día 5 por la noche, tras el broche final a las celebraciones en honor a la Patrona de Ceuta, la Virgen de Africa- dirigentes y directivos festeros se pusieron febrilmente a pensar en las fiestas del año que viene devanándose los sesos buscando ideas para mejorarlas. Así debe ser. Un verdadero festero no descansa. Despide unas fiestas recientes y empieza a trabajar para diseñar las venideras. El festero, es todo un ejemplo de dedicación altruista. Sin él, no habrían fiestas. Ni se atraería a visitantes. Confío en que se haga realidad el 'Monumento al Festero'. Sin duda, sobradamente merecido.
JOSE SOGORB
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