José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.
En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital. |
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Desde la península
Ceuta, 12 de julio de 2006
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Decir No
José Sogorb
Recordarán una columna que escribí sobre el tiránico 'síndrome del emperador, tema que está en candelero y su casuística aumenta progresivamente. Se habla cada vez más de este problema. Los especialistas psicólogos y pedagogos debaten si el 'síndrome del emperador' es debido a carencias educativo-formativas y a falta de afectos de los padres desde el seno familiar o si hay factores genético-hereditarios biológicos, principalmente de naturaleza psicopática, que resulten determinantes. Se dan opiniones intermedias que defienden la combinación entre ambos factores para explicar por qué un niño tirano es capaz de maltratar y dominar a padres correctos. La psicología y la pedagogía se cuestionan si simplemente son niños caprichosos, malcriados, a los que nunca se les ha negado nada, o existe un trasfondo emocional cromosomático. Por ello, algunos especialistas creen que son niños tiranos aquellos que genéticamente tienen mayor dificultad para percibir las emociones morales, deduciendo que la genética influye o se mezcla con el ambiente familiar notándose en muchos casos. La mayoría de los especialistas se decanta prioritariamente hacia la explicación de la carencia educacional desde el hogar. Otros expertos consideran que los factores educativos no explican todos los casos y lo argumentan señalando que en familias normales, no marginales,el origen de este trastorno no está en los padres máxime cuando éstos no son permisivos ni negligentes y no provienen de un ambiente marginal al ser de clase media, tener una formación más que aceptable y haberse ocupado de sus hijos. Así pues, se explica que los niños y adolescentes que sufren el 'sindrome del emperador' carezcan de 'conciencia', de sentimiento de vinculación moral o emocional con sus padres o con otras personas e instituciones. Son niños y jóvenes tiranos que maltratan a los padres desde muy pequeños con la palabra déspota e insultante, evidenciando la ausencia de valores y principios para guiar su comportamiento basados en las emociones. Los niños tiranos tienen dificultades para sentir culpa y mostrar empatía. Aprenden a controlar a sus padres con sus exigencias, hasta convertirse en una pesadilla para ellos. Cuando crecen, los casos más graves pueden llegar a la agresión física. Este tipo de violencia contra los padres, oculta por la vergüenza y el sentimiento de culpabilidad de los propios progenitores, comienza a ser un fenómeno cada vez más visible. Los padres están desbordados, no saben qué hacer con estos niños. Para empezar, los especialistas aconsejan a los padres limitar las exigencias y caprichos de los hijos desde recién nacidos, desde el inicio, con tal de evitar más adelante, durante el desarrollo o crecimiento, la aparición de síntomas del síndrome como por ejemplo dificultad para sentir culpa, una reacción emocional que sólo puede existir sobre la base la vinculación familiar o social, pudiendo fingir el niño tirano que lamenta el daño cometido sin importarle en su interior, lo que supone una ausencia de conciencia. Lo cierto es que el sistema nervioso de los niños tiranos experimenta dificultades para aprender las lecciones morales, para sentir empatía, compasión, arrepentimiento o responsabilidad. Al parecer, otros profesionales opinan que la herencia genética marca tendencia, pero matizan que la educación determina, sobre todo en los primeros años, en los primeros meses y días, incluso antes de nacer. Dependiendo de si el hijo es deseado o rechazado o de si el padre es tranquilo o agresivo. Fallos de la psicología y pedagogía aplicadas han extendido la idea de que no se le puede decir NO a un niño. Grave error,porque lo que le neurotiza es, no saber cuáles son sus límites, no discernir lo que está bien o mal. Tal vez ésta sea la razón en la actualidad, de tantos niños caprichosos y consentidos. Decir NO a tiempo, he aqui la clave.
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