José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.

En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital.







Desde la península
Ceuta, 28 de marzo de 2006
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¡Haya paz, señores!
José Sogorb

La política ceuti anda revuelta últimamente. A la política autonómica caballa le sobran crispación y tensión. Le huelgan tanto enfrentamiento verbal y ciertos incidentes violentos derivados de situaciones de carácter xenófobo como la llamada 'crisis de la chirigota'.

Una crisis o 'affaire' que ha tenido bastante eco en la península y en la que los partidos y los líderes políticos 'protagonistas' han tenido actuaciones e intervenciones penosamente 'chirigotescas' en los debates parlamentarios.

Mediante acusaciones mútuas, las principales cabezas visibles de la política ceutí no han estado acertadas. Se echaron las culpas unos a otros mostrando unas imagenes públicas lamentables que desmoralizan al ciudadano causándole desconfianza hacia la clase política.

No cabe buscar culpables sino que urge lograr soluciones. Y el inminente debate sobre el estado de la ciudad podrá y deberá ser el foro adecuado para que, con buenas maneras, talante democrático y correctos modales respetuosos; los representantes del pueblo ceutí, gobierno y oposición, defiendan constructivamente sus argumentos y reivindicaciones por y para el bien de Ceuta y de los ceutíes.

El gobierno autonómico intentará convencer a la oposición y a la ciudadanía de su buen hacer y de cumplir la mayoría de las promesas electorales y proyectos. Los partidos opositores, además de fiscalizar y controlar al gobierno de Vivas, intentarán demostrar todo lo contrario. Esas son las reglas de un juego democrático que no debe desarrollarse con hostilidad.

Sus Señorías tienen en el debate del estado de la ciudad una histórica oportunidad de dialogar desde la discrepancia ideológica y desde la defensa de diferentes modelos de gestión, para en primer lugar, alcanzar el consenso en ciertos temas de trascendencia social como la necesidad de unas normas de convivencia para la tolerancia multiétnico-racial-religiosa.

El problema es que cada partido parlamentario tiene una idea acerca de un código deontológico o normas de convivencia y defiende su propio modelo, coincidente, pero con matices distintos. Y por ello, no se condensaron o refundieron por consenso, los diferentes modelos de cada partido. Lástima. 

De todo ésto se deduce que las formas en política son importantes. Tanto como los contenidos. E incluso más, en algunas ocasiones. Unas maneras correctas generan un ambiente político tranquilo y conciliador.

Por una Ceuta 'politicamente correcta'

¡Haya paz, señores!

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