José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.
En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital. |
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Desde la península
Ceuta, 13 de febrero de 2006
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Un tirano en casa
José Sogorb
En Ceuta, al igual que en el resto del Estado Español, cada día sucede un mínimo de tres casos de violencia sexista doméstica -la mal llamada de género y/o de géneros- abrumadora y mayormente contra las mujeres. Un mínimo de seis víctimas diarias -cinco son mujeres frente a un caso masculino- sufren agresiones físicas de su cónyuge dentro del hogar. Dentro de esta casuística de violencias domésticas, las denuncias de padres contra hijos por maltrato, amenazas y violencias verbal, física y psicológica; se multiplicaron por término medio y en general en todo el Estado hasta 8 veces más en sólo 4 años. Por autonomías, en la Comunidad Valenciana se ha batido récord. El porcentaje se multiplicó hasta catorce veces más respecto a la media estatal. Ceuta supera la media estatal y quizá ronde este récord. Algo preocupante, grave y muy serio. Un dato escalofriante, indicador de que está fallando todo el sistema. Fallan la sociedad, la colectividad y el individuo. Las tensiones familiares -cada vez mayores y más virulentas- junto a una mayor ineptitud de los padres respecto a épocas anteriores al estar obligados a afrontar más dificultades a la hora de conciliar la vida familiar y laboral -sobre todo en el caso de la mujer-, el incremento de rupturas de familias por separaciones y divorcios -más bien por el desamparo y depresiones de los hijos- y la ausencia de culpa o de conciencia de la mayoría de jóvenes; parecen ser las principales causas de la violencia doméstica entre hijos y padres. Estos factores, igualmente parecen ser motivo del denominado 'sindrome del emperador' que muchos adolescentes padecen y bajo cuyos síntomas actúan insultando y golpeando a sus padres, comportándose como auténticos déspotas y tiranos, al igual que lo fueron con sus súbditos, los césares o emperadores de la Historia. Para la psicología actual, de este síndrome o perturbadora conducta de los jóvenes solo se conoce una reducida parte, por lo que se está en la punta del iceberg de un complejo, extenso, profundo y vasto problema. De ahi que hayan múltiples causas de la existencia del 'sindrome del emperador' como: la necesidad de invertir más tiempo en la actualización profesional, el absentismo escolar, el fracaso en los estudios, la crisis de valores y de principios, la excesiva comodidad y confort del estado del bienestar que provoca exagerado materialismo dañino, etcétera. Lo más grave es que el 'síndrome del emperador' no sólo afecta a niños y adolescentes de familias pobres, incultas y problemáticas, -caldos de cultivo idóneos- sino también a aquellos en cuyos hogares contrariamente hay economía, cultura y formación y no se dan episodios de violencia -ni entre la pareja ni de ésta contra los hijos- Esto es, entre un 10 y un 20 por ciento de la casuística general. Y los padres de este porcentaje son padres modelo o correctos a los que no se les puede acusar de fomentar la violencia, por poco extraordinarios o corrientes que puedan ser, o por muy tolerantes y consentidores que sean. Son más de 5.500 los padres que interpusieron denuncias contra sus hijos por maltrato y violencia en el hogar ante los juzgados entre enero y septiembre de 2005. Padres e hijos de todas las edades. No solo adultos contra adolescentes. Incluso padres ancianos contra hijos ya más que adultos. Tal como está la cosa, por buenos padres que seamos, de repente se nos puede volver 'rana' u 'oveja negra' nuestro mejor hijo. Y es que cualquiera podría tener un tirano en casa. Acojonante.
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