José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.
En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital. |
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Desde la península
Ceuta, 14 de noviembre de 2005
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Hablando de Ceuta...
José Sogorb
Hablando de Ceuta... Ceuta es una ciudad de contrastes. Su belleza éstético-orográfica y geográfica es innnegable si bien choca con otros aspectos que la deslucen producto de ser una ciudad fronteriza -higiénico-sanitarios, ecológico-residuales, etc.- e incluso choca con la realidad de una recesión económica que la afecta hasta extrema dificultad -crisis comercial e industrial junto a la precaria capacidad productiva de la ciudad-. Los necesarios cambios urbanísticos o lavados de imagen -Puerto Marinero, Parque Marítimo, etc.- en calles, avenidas y plazas del centro y barriadas, son espectaculares, dignos de admiración y sumamente positivos, embellecedores; pero insuficientes. Es lamentable, por esa misma insuficiente capacidad generadora de riqueza productiva, que hayan podido efectuarse estas remodelaciones de modernización urbana-tan solicitadas al considerarse vitales por hoteleros, agencias turísticas y comercios ceutíes,- prácticamente dependiendo en mayor porcentaje, de fondos estructurales,subvenciones y ayudas tanto europeas -FEDER- como estatales; aportando el resto de menor cuantía, el Gobierno Autónomo de Ceuta. Una ciudad que lo que recauda no es suficiente para autoabastecerse y vive de los dineros del exterior, se autoahoga estrangulando su economía, entrando en una agonía socio-comercial-económica cuya duración es impredecible - son ya varias décadas así- porque depende de numerosos factores pero a la que se ha de combatir o se debe afrontar desde un pleno consenso integral y desde la unión total de su Asamblea con el pueblo a través de sus legítimos mediadores y representantes como: colegios profesionales, asociaciones comerciales, organismos, cofradías, entidades, federaciones empresariales, partidos políticos, sindicatos, etcétera. Pero no quiero ser pesimista. Ceuta posee cualidades positivas. A su belleza, destacada por ese mar azulón y bravo cuando sopla poniente y la verdor de sus montes; hay que sumar la bonanza de su clima, la amabilidad de sus gentes con esas ganas de vivir y ese carácter optimista, abierto y alegre. Estas fueron las características que más impresionaron cuando en 1990 decidi afincarme en Ceuta. Yo llegaba de una tierra -la valenciana- similarmente bonita y cálida. Una tierra de enormes coincidencias con la africana y españolísima Ceuta en cuanto a clima, temperatura, cultivos, gastronomía y perfil de la población. Por ello, mi integración y adaptación -sin olvidar a mi querida región de origen, lo que me llevó a frecuentar el bar donde entonces se reunían unos pocos valencianos para ver los partidos de nuestro querido Valencia CF- en la sociedad ceutí resultó fácil e inmediata con la ayuda de mi propia actividad periodística que me proporcionó abundante documentación e información de toda clase. Hablando claro: me empapé de Ceuta y de ceutismo. Y hoy, años después, de regreso a mi tierra de origen, continúo agradecido a Ceuta y a los caballas por lo bien que me acogieron e hicieron sentirme. Son vastos los recuerdos de los años que viví en Ceuta. Gentes, lugares, olores, sabores, sentires; aún guardo en mi memoria y en mi corazón por ser imborrables. No en vano pateé completísimamente la ciudad entera -playas y montes, inclusive- rincón por rincón, en busca de la noticia periodística que publicaba en una sección entonces muy querida, valorada y apreciada por los ceutíes: "Barriadas". Yo diría que hasta necesaria. Desde esta sección, además de informar, ayudé a personas y colectivos a solucionar sus problemas aportando mi granito de arena como medio o intermediario. Quejas, súplicas, solicitudes, denuncias, protestas, peticiones y agradecimientos; lograron su efecto conciliador en cualquier problemática ciudadana: desde los alojados en la sede de AREA, pasando por los vecinos del ruinoso Patio Hachuel hasta los damnificados de las casas arrastradas por las riadas en las cañadas de Principe Alfonso, por citar algunos ejemplos. No me arrepiento de nada. Ni de haber vivido en Ceuta ni de que mi periodismo en la sección de "Barriadas" sirviera para ayudar a mejorar la vida de tantos ceutíes. Gracias, Ceuta. Gracias, 'caballas' José Sogorb
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