José Esteve Rico Sogorb (Elche, 1965), ha sido colaborador y redactor de los diarios El Faro de Ceuta, El Periódico de Ceuta, Área del Campo de Gibraltar y Diario de Elche, entre otros.

En su faceta como ensayista, poeta e investigador, ha publicado libros de ensayo, de investigación histórica y de poesía, siendo autor de cientos de artículos publicados en prensa impresa y digital.







Desde la península
Ceuta, 16 de octubre de 2005
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Ceuta y Elche, ciudades hermanadas por el Mediterráneo
José Sogorb

Ceuta y Elche, son para mí, dos ciudades claves en mi vida. En la africana pero españolísima "Perla del Mediterráneo" trabajé unos años y nació mi primer hijo. La peninsular Elche, "La Jerusalén Española" o "El Palmeral de Europa", junto al litoral de la Costa Blanca, fue donde nací y actualmente resido. A ambas les tengo cariño y aprecio. Estando en Elche, recuerdo a menudo a Ceuta y cuando viví en la ciudad caballa añoraba a la urbe que me trajo al mundo entre palmeras un frío mediodía de enero. Por ello, los sentimientos hacia estos lugares son recíprocos y compartidos, regados por ese mar que actúa como un puente, les es común y los hermana bañando sus costas: el Mar Mediterráneo, el "Mare Nostrum".

Ambas ciudades mediterráneas mantienen coincidencias y parecidos, hasta comparten aspectos como el mar, el clima benigno pero húmedo y el cielo. Además, Ceuta y Elche poseen palmeras y amplias arboledas. La gastronomía es similar por el consumo de pescados, mariscos, salazones y asimismo los ceutíes e ilicitanos tienen un carácter levantino, abierto, festero y temperamental.

Ceuta se halla rodeada de siete colinas. Elche es un llano de huerta circundada por otras tantas montañas bajas. Los fenicios estuvieron presentes dejando su huella comercial en ambas ciudades. Los griegos impregnaron de helenismo artístico-cultural las costas levantinas y africanas. Hasta Platón y Homero hacen alusiones a Elche -Hélike o Senus Illicitanus- y a Ceuta -Abyla- en sus obras, ubicando hechos mitológicos como el de Ulyses y la maga Circe en el monte Caribdis -casi con toda probabilidad el actual Monte Hacho-.

Los púnicos o cartagineses dominaron Elche, entonces Hélike, donde murió ahogado su general más famoso, Amílkar Barca, padre del célebre Hanníbal-. Los de Cartago dominaron Ceuta -Abyla- fortificándola y potenciando su puerto posiblemente creado por sus antepasados los fenicios. Es muy probable que Amilkar, Hannibal, Magón, Hannón y otros tantos militares cartagineses estuvieran en Abyla y utilizaran su puerto como base de operaciones partiendo hacia la península para proseguir sus conquistas.

Los romanos conquistan Abyla y por su coincidencia orográfica con la metrópoli Roma al poseer siete colinas, la llaman "Septem Frates"; pero igualmente se hacen con Hélike y la bautizan como "Ilici", denominando a su bahía o golfo, "Senus Illicitanus". Curiosamente Ilici y Septem Frates se destacaron por sus importantes factorías de salazones. La arqueología en ambas zonas lo evidencia.

El emperador bizantino Justiniano I conquistó e impulsó y activó a la ciudad norteafricana -Septem Frates, Abyla- pasando a denominarla por su esplendor y belleza "El Vestíbulo del Imperio". El mismo emperador actuó idénticamente con Elche, a la que potenció instalando una administración de Hacienda, concediéndole sede episcopal y ubicando una importante basílica. Ceuta también posee restos de una basílica en su céntrica Gran Vía, aunque según parece es tardorromana y no llega a ser de la época bizantina, lo cual no es óbice para reconocer su importancia como lugar de culto en la antigüedad.

Los visigodos, una vez cristianizados, potencian sumamente tanto a Ilici como a Septem Frates, construyendo basílicas de gran capacidad. Las huestes de Muza y Tarik, supuestamente ayudadas por el conde D. Julián, probable gobernador o señor de Ceuta, en venganza a una posible humillación del último rey visigodo Rodrigo a su hija; parten en el 711 d.c. de Ceuta hacia la península arribando al actual Peñón de Gibraltar -derivación de Gebr-Al-Tarik, la "roca o peñasco de Tarik"- En pocos años se extendieron llegando hasta lo que hoy es la provincia de Alicante, donde estuvo el último reducto de resistencia cristiana-visigoda del duque Teodomiro, concentrado en la zona entre Alicante, Elche, Orihuela y Murcia -territorio llamado "Tadmir o Tudmir"- . El histórico y determinante "Pacto de Teodomiro" en el 713 d. c. entre el duque visigodo Teodomiro - Tudmir Ibri Gandaris- y el hijo de Muza, Abd-al-Aziz-lbn-Muza firmado en Orihuela -Aurariola, Orcelis- sienta las bases de paz y convivencia entre vencedores y vencidos. El pacto alude a una zona protegida que incluye la ciudad de Elche, asi se pone fin al dominio visigodo-cristiano y a sus guerras civiles y se abre paso a la dominación musulmana tanto en el norte de África -Ceuta- como en la mitad inferior penínsular conocida como Sarq al-Andalus.

Ceuta y Elche quedaron ligadas, perteneciendo primero al califato de Damasco y después al de Córdoba, una vez independiente. Ceuta fue portuguesa por D. Juan I y el Infante Enrique El Navegante. Elche fue castellana con Alfonso X El Sabio y despues valenciana-aragonesa con Jaime I pasando a ser villa o señorío real, de los Reyes Católicos, tanto de D. Fernando de Aragón como de Isabel de Castilla. Posteriormente, se recuperó Ceuta para el Reino de Castilla y por tanto para la Corona de España. El casamiento de Felipe II, nieto de los Reyes Católicos e hijo del emperador Carlos I, con Maria I de Portugal, unió ambos Estados y reincorporó a Ceuta a la Corona de España. Elche y Ceuta eran españolas en aquel momento y como hoy, ciudades hermanadas por el Mar Mediterráneo.

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