Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 5 de enero de 2010
BLOGS
Queridos Reyes Magos
Juan Carrasco
A pesar de que los años van pasando y la inocencia hace tiempo que perdió para mí la batalla con la cruda realidad, me sigo resistiendo a dejar de tener este momento anual de intimidad con ustedes; aprovecho de paso para comunicarme con los demás, algo relajante que se debería experimentar con mayor frecuencia en esta sociedad fría y materialista en la que uno oye las noticias mientras se ducha o va por la calle para no perder tiempo.
Infructuosos correos anuales me hicieron plantearme el sentido de contactar una y otra vez con Vuestras Majestades, pero últimamente la vida me ha embestido un par de veces y ello me ha hecho reflexionar y replantear la situación; seguramente he sido algo ambicioso y soberbio al pensar que los problemas del mundo pueden solucionarse con unas letras, ya que si el resto del año poco se hace para vivir en un mundo solidario y decente, no se puede esperar que lo arreglen por nosotros aquellos que bastante tienen con lograr el milagro de hacer felices a muchos niños. No se antoja justo ni posible siquiera encomendar soluciones cuando no existen. Este año que ha pasado tan volando como siempre ha apaciguado mis iras contra los impresentables de la corbata y la chaqueta, me ha hecho ver que sigo echando de menos lo que no tengo cuando estoy fuera de casa, me ha mostrado la cara amarga de situaciones que antes me sonreían y, sobre todo, me ha hecho apreciar la privilegiada vida que tengo. Es por ello que, más que rebajar mis solicitudes de cada año, esta vez simplemente soy consciente de que pido una sola cosa, pero la más importante de todas: conservar aquello que me hace feliz y que no extraño por costumbre a tenerlo a mi lado. Y como sé que la magia no existe en cantidades ilimitadas, y que hay que repartir con los demás vuestra infinita generosidad, prometo hacer el esfuerzo de no intentar autodestruirme mientras maldigo mi mala suerte y echo la culpa a los demás (empezando el año, a ustedes) de mis desdichas. Pido memoria para recordar que siempre se puede empeorar, y que realmente no soy consciente de lo que es un infortunio de los de verdad; también pido memoria para tener siempre presentes a aquellos que a menudo se me olvida que me quieren. Y pido, en resumidas cuentas y aprovechando la oportunidad, disculpas por ser egoísta y sólo acordarme de quien necesito, una vez al año en el caso de sus apreciadas Majestades. Sin nada más que añadir, y esperando haber entendido que debía rebajar mis pretensiones hasta un nivel razonable, envío mi carta con los mejores deseos para el nuevo año y esperando que tengan mucho trabajo estos días, porque será señal de que hemos sido todos un poco menos malos que en anteriores ocasiones. Los polvorones, las copitas de anís y los cubos de agua para los camellos, por supuesto, estarán donde siempre. Un caluroso saludo y hasta el año que viene. Juanito
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