Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 1 de enero de 2010
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Con perdón
Juan Carrasco

Invictus

Por supuesto, no todo lo que Clint Eastwood ha hecho es perfecto, y hay sombras en su filmografía que sobran, pero aun sin saber qué me voy a encontrar, para mí es todo un acontecimiento el día del año que puedo asistir al estreno de una cinta del último gran clásico vivo. Con esa mezcla de entusiasmo y peligrosa expectación acudí a ver Invictus, un encargo de y para Morgan  Freeman, que ha nacido para interpretar el papel de Nelson Mandela y que ya adelanto que no defrauda a nadie. Me topé con una cinta eminentemente inteligente, en la que, al igual que la obra en la que está fielmente inspirada, se huye de la biografía para centrarse, con el ágil recurso del cine deportivo, en la victoria de Sudáfrica de la Copa del Mundo de rugby en 1995; dicho evento, en el que el director (quizá demasiado enamorado de un personaje histórico fascinante) deposita excesiva influencia, supuso un golpe de mano político y emocional para la construcción de un nuevo país en el que hacían (y siguen haciendo) falta alegrías populares y grandes dosis de buena voluntad para perdonarse los unos a los otros por barbaridades pasadas, presentes y futuras.

La producción, de forma emotiva y sin caer en la sensiblería de últimos trabajos como Banderas de nuestros padres o El intercambio, siempre desde el buen hacer técnico y el gran manejo de las luces y las sombras que el maestro garantiza en cualquiera de sus trabajos, refleja a la perfección el poder que tiene un éxito deportivo para unir a un puñado de personas opuestas bajo la misma bandera bicolor del orgullo y la exaltación, y la Sudáfrica post apartheid estaba berreando la necesidad de cemento que cohesionara piezas que no encajaban.

Morgan "presencia" Freeman se mete literalmente en la piel de Mandela con una soberbia actuación, haciendo suyos gestos, expresiones, caras e incluso pensamientos. Sencillamente espectacular a la hora de dar vida a una figura política y humana que se muestra inteligente, astuta, con un don de gentes arrebatador, con mucha luz y también algún sutil atisbo de sombra que le convierte en persona y le baja del altar. Dando la réplica e interpretando al capitán del equipo sudafricano tenemos a un notable Matt Damon, cuyo mayor mérito reside en la valentía de atreverse a trabajar en una cinta en la que Freeman encarna a Mandela sin morir profesionalmente en el intento de que se le vea a él también.

Secuencias que destilan hábilmente épica y humanidad, retratos de la calle, simpatía, y una emoción para la que el guión está muy bien apoyado por una música idónea y cargada de positivismo son los argumentos para poder afirmar que el venerado cineasta ha pretendido desmarcarse de sus últimos trabajos bajo una óptica de buenas intenciones en esta afirmación de que el ser humano no tiene por qué ser malo por naturaleza. Ojalá fuera todo como el momento concreto que Invictus señala y ondeáramos siempre la misma bandera, dando igual el color, bajo la excusa de la emoción, pero los momentos deportivos no duran eternamente...

Dirección: Clint Eastwood. Duración: 134 min. Intérpretes: Morgan Freeman (Nelson Mandela), Matt Damon (François Pienaar), Marguerite Wheatley (Nerine), Patrick Lyster (Sr. Pienaar), Matt Stern (Hendrick Booyens), Julian Lewis Jones (Etienne Feyder), Penny Downie (Sra. Pienaar), Tony Kgoroce (Jason Tshabalala), Patrick Mofokeng (Linga Moonsamy), Adjoa Andoh (Brenda), Leleti Khumalo (Mary). Guión: Anthony Peckham; basado en el libro "El factor humano" de John Carlin. Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens. Fotografía: Tom Stern.

Puntuación: 8

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