Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 27 de julio de 2009
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Redención
Juan Carrasco

Asalto al tren Pelham 123

Siempre he tenido entendido que el tren, aunque no estadísticamente hablando, es uno de los medios de transporte más seguros que existen. Esta película viene a erizar el cabello de la nuca de todos los que están de acuerdo, ya que la zapatiesta que John Travolta con pinta de tío chungo va a liar en el metro de Nueva York es suficientemente gorda como para replanteárselo.

El adrenalínico realizador británico Tony Scott vuelve a contar con su habitual Denzel Washington para dar la contrapartida al personaje de malo lineal pero con gancho que interpreta correctamente Travolta, y no es otro que un controlador de vagones de metro que se ve involucrado de manera fortuita como negociador en el secuestro de una línea. Dicho controlador es más de lo que su cargo refleja y la oportunidad de redención consigo mismo que le otorga esta peligrosa aventura irá desvelando al espectador su historia. Un Washington con deliberada escasa convicción pero lo suficientemente efectivo aparece en pantalla de un modo poco habitual, con un personaje desfondado en el plano personal y algo bajo de forma física. La confrontación interpretativa entre ambos actores se antoja el principal aliciente de esta adaptación de la novela de John Godey (a su vez, remake de Pelham uno, dos, tres, thriller protagonizado en 1974 por Walter Matthau: no hay que pedir originalidad al olmo...).

Scott es fiel a su estilo vertiginoso y videoclipero, diestro en el control del tempo de la parte visual de la historia, en una trama menos de acción de lo que aparenta, pero que no defrauda al que espera poco más que no aburrirse y echar un buen rato en el cine sin arrepentirse.

Esta obra de acción ligera, intimista y oscura puede decirse que posee sus puntos de mayor interés (paradojas que a veces tiene el cine) en un principio que va al grano y en el tiempo que pasan los dos protagonistas negociando y descubriendo la química que parece unirles, y la parte de acción propiamente dicha, que coincide con un desenlace poco satisfactorio es la que va flojeando. Resumiendo: una película de acción cuyas fortalezas residen en la parte sin ella.

La banda sonora (por acelerada y acompañar poco) y el montaje se convierten en dos protagonistas más (representando ambos extremos, una por lo que quita y otro por lo que suma) del resultado final. Y hablando de protagonistas, hay que añadir al interesante plantel de caras muy conocidas que hacen lucir la composición, como las de John Turturro o James Gandolfini. Todo un baño de recursos para un trabajo poco imaginativo y bastante efectivo que busca y más o menos encuentra.

Dirección: Tony Scott. Países: USA y Reino Unido. Duración: 107 min. Intérpretes: Denzel Washington (Walter Garber), John Travolta (Ryder), John Turturro (teniente Camonetti), Luis Guzmán (Ramos), Michael Rispoli (John Johnson), James Gandolfini (alcalde), Ramon Rodriguez (Delgado). Guión: Brian Helgeland; basado en la novela de John Godey. Producción: Todd Black, Tony Scott, Jason Blumenthal y Steve Tisch. Música: Harry Gregson-Williams. Fotografía: Tobias Schliessler. Montaje: Chris Lebenzon. Vestuario: Renée Ehrlich Kalfus.

Puntuación: 6

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