Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 29 de junio de 2009
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Cortocircuito
Juan Carrasco

Transformers 2

Partiendo del origen que preveía complicado un resultado cinematográfico cuando menos decente, Michael Bay se las apañó para que la primera entrega de la millonaria saga (sagas y más sagas hasta que el jugo está bien exprimido y el producto defenestrado; y cuando esto ocurre, se comienza de cero) quedara pasable. Lejos de ser consciente del milagro, se ha pretendido repetir éxito (lo triste es que se van a volver a cubrir de oro) basándose en un presupuesto escandalosamente millonario para abrumar con un enorme poderío informático en la animación de los Transformers, e igualmente escandalosa es la ausencia total de sesera en la idiotez superlativa que las tres (!!!) personas que se han encargado de él hacen llamar guión. El humor absurdo proveniente de la interacción entre robots y humanos que dio buen resultado con anterioridad se ha transformado en gracietas sesohuecas que hacen sentir vergüenza ajena, añadido a que el argumento tiene de por sí el interés de una lata de mejillones en escabeche; por todo ello, uno acaba de ver tortas y más tortas (maravillosamente creadas, no cabe duda, pero durante interminables dos horas y media que dura la broma macabra y sin descanso) hasta el mismísimo carné de identidad.

Prueba de que la pasta gansa invertida en los mejores especialistas en técnicas informáticas es suficiente para barrer en taquilla o de que el asunto del cine se está 'convirtiendo' en otra cosa muy distinta, el caso es que se torna insoportable como una clase magistral sobre las propiedades de la baba de caracol un viernes por la noche, y encima pagas por ello.

Shia LaBeouf, correcto en su anterior aparición, cada vez cree menos en el papel y hace del histrionismo el pilar de su interpretación; para completar el reparto protagonista, Megan Fox se ha creído definitivamente lo sexy que nadie discute que sea y se pasa todo el metraje escapando de golpes mortales y explosiones con la única secuela de una mancha de hollín en la frente y poniendo posturitas y morros de calendario en todos y cada uno de los fotogramas: ello desemboca en escenas tan delirantes como que por su imperturbable expresión parezca que va a agredir sexualmente al padre de su novio, a un robot de medio metro, a un coche abollado y a un urinario, uno tras otro. También deambula gracejeando como buenamente puede John Turturro para que quede testimonio de que hay humanos en el reparto, aunque sean intrascendentes.

Mención aparte y oda a la imbecilidad merece el trato de Estados Unidos del mundo que los 'cerebros' creadores de esta chorrada se dan a sí mismos, con cámaras lentas de los soldados y sus banderas detrás, utilización del espacio aéreo y el territorio de otro país como si fuera propio y destrucción de Patrimonio de la Humanidad (pobres pirámides) como escenario del despropósito bélico sin fin. En algún momento de la cinta se llega a decir que los Autobots van a ser expulsados de la Tierra por decisión del presidente de yankilandia. Moraleja: el resto sólo existimos para que Estados Unidos se sepa dominador del planeta, y si hay un cataclismo en Egipto, ya lo arreglan los supermarines, porque por el brillo de su ausencia, la conclusión es que los pobrecitos no tienen policía, ejército, bomberos, derecho a ser un país soberano o perro que les ladre. Lo dicho: vergüenza ajena. A gusto me he quedado...

Dirección: Michael Bay. Duración: 150 min. Intérpretes: Shia LaBeouf (Sam Witwicky), Megan Fox (Mikaela Banes), Josh Duhamel (Mayor Lennox), Tyrese Gibson (Sargento Mayor Epps), Kevin Dunn (Ron Witwicky), Julie White (Judy Witwicky), Ramon Rodriguez (Leo), Isabel Lucas (Alice), John Turturro (Simmons). Guión: Ehren Kruger, Roberto Orci y Alex Kurtzman; basado en los juguetes articulados. Producción ejecutiva: Steven Spielberg, Michael Bay, Brian Goldner y Mark Vahradian.

Puntuación: 2

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