Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 13 de octubre de 2008
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La estupidez humana
Juan Carrasco
El mundo gira por impulsos en torno a su propia estupidez; bueno, más bien por la de sus pobladores, que bastante tiene el pobre suelo que pisamos con aguantarnos. Así ha sido y así será hasta el fin de sus desdichados días, aunque también es cierto que en algunos lugares se concentra con más intensidad que en otros. Tras los senderos de gloria que el año pasado recorrieron los hermanos Coen con No es país para viejos, vuelven a prometer fidelidad a su querida comedia negra en esta oda a la integral falta de sesera que se impone en la sociedad que presume de guiar nuestros pasos. Apañados vamos. Más cercana a títulos como Fargo, Quemar después de leer aprovecha la libertad que da un reciente Oscar a la Mejor Película a sus creadores para rodearse de galardones dorados y nominaciones a porrillo en su plantel, y así tener medio trabajo hecho, ya que el cine de los Coen siempre se ha basado en una buena materia prima interpretativa. Nombres como George Clooney, Tilda Swinton, Frances McDormand, John Malkovich o Brad Pitt no son fáciles de unir en un único proyecto, y menos aún de pagar: en ello reside parte de esta libertad de la que hablábamos y que los Coen se han ganado con sus éxitos pasados. Mención especial merecen los trabajos de los citados Clooney y Pitt, que a priori ya prometían mucho por la química que tienen juntos, pero que paradójicamente no comparten un solo plano en toda la cinta. A pesar de ello, sus interpretaciones son notables, y su facilidad para la comedia, además de centrar el mayor interés de la película, evidencia que ambos son grandes actores, a pesar de muchos tópicos, y que no tienen un pelo de tontos, a diferencia de sus personajes -especialmente el de Pitt, que es lerdo de baba-. El descomunal lío padre que plantea la historia es exagerada y deliberadamente imbécil, y el único protagonista que parece tener la cabeza en su sitio se da a la bebida, seguramente ante el panorama que vive. A momentos ingeniosos de escenas delirantes que nos recuerdan que estamos inmersos en una comedia, ya que a veces uno puede llegar a olvidarse por el entorno de camuflaje serio con el que la engalanan los Coen, hay que añadir una música resultona y un vestuario acertadísimo -no hay que hablar de esta importante categoría únicamente en cintas de ambientación histórica-. No discuto que el resultado final de No es país para viejos es, en conjunto, más completo como película, con más cuerpo y más contenido, pero soy de los que piensan que aprovechó el año pasado la falta de contrincantes para ganar un Oscar más merecido por la trayectoria de sus artífices que por logros propios. Y con todo ello, debo decir que la ligereza de esta obra y la inteligencia de las mordaces críticas que cimientan el guión (a veces algo a trompicones y finalizado con precipitación en su aspecto más negativo) me ha divertido más que su predecesora, y digo yo que el fundamento del cine es precisamente ése, más allá de abrumarlo con sus excelencias, que también está muy bien, el de hacer pasar un buen rato al espectador. Y el talento de reparto y dirección lo consigue sobradamente en esta alocada trama de espías, sexo, gimnasios y estupidez, mucha estupidez humana. Dirección y guión: Joel Coen y Ethan Coen. Título original: Burn after reading. Duración: 96 min. Intérpretes: George Clooney (Harry Pfarrer), Frances McDormand (Linda Litzke), John Malkovich (Osborne Cox), Tilda Swinton (Katie Cox), Richard Jenkins (Ted), Brad Pitt (Chad Feldheimer), Elizabeth Marvel (Sandy Pfarrer), J.K. Simmons (jefe de la CIA). Música: Carter Burwell. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Montaje: Roderick Jaynes. Vestuario: Mary Zophres. Puntuación: 8
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