Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 10 de marzo de 2008
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Sangre, sudor y lágrimas
Juan Carrasco
Existen películas cuyo título despierta tu instinto de supervivencia, y yo no lo tengo atrofiado, porque nada más saber de Rise: cazadora de sangre, pensé que algo que empieza así de cutre, pocas opciones tiene de mejorar; pero sí que soy masoquista, y por diversos azares del destino di con mis huesos delante de la pantalla que proyectaba este despropósito que tiene en Sebastián Gutiérrez (guionista de Góthika y Serpientes en el avión), que se encarga de dirección y guión, a su máximo responsable. Sangre Como el menos avispado podrá intuir, la supuesta historia va de vampiros. Lucy Liu, la asiática made in Hollywood más famosa de la actualidad, pretende interpretar a una periodista que investiga una extraña secta. Por supuesto (han adivinado), se trata de sedientos vampiros que son malos porque el mundo les hizo así, y encima están encantados de serlo, así que se meriendan a la protagonista a las primeras de cambio. Pero como no se puede acabar la película a los diez minutos, pues tienen la ocurrencia de convertirla. A partir de ahí, la vampiro neonatal decide que su nueva función en la "vida" es eliminar a aquellos que le han hecho semejante putada. Para ello contará con la inestimable ayuda de un detective que ha perdido a su hija a manos de estos depredadores con colmillos que parecen haber salido de una telenovela; de hacer de dicho detective se encarga sin demasiada convicción -comprensiblemente, todo hay que decirlo- Michael Chiklis (La Cosa de Los Cuatro Fantásticos), actor conocido por sus incursiones en teleseries y que físicamente parece el remiendo de un presupuesto que no ha podido contratar a Bruce Willis. Sudor Ya les cuento que el angelito de origen venezolano no se ha quebrado la cabeza con el esfuerzo que le ha supuesto confeccionar el guión, realizando un pastiche de serie B tras un día en la sección de terror de alguna videoteca. Un argumento directo al grano, lineal, trillado desde su concepción, y más simple que el manual de instrucciones de un tenedor, evidencia desde el principio al espectador que debió hacer caso a su instinto de supervivencia y haber dedicado su precioso tiempo a hacer algo (cualquier cosa) más interesante, como cortarse las uñas de los pies. Lágrimas Al final uno no sabe si reír o llorar (recomiendo la primera opción, que hay que tomarse la vida con humor) ante una cinta plagada de diálogos infames, buenos sin sentido y malos que son eliminados por una novata en cuestión de segundos. Y para remate final, como en El Corte Inglés, se pueden observar una cantidad inadmisible de escandalosos gazapos en forma de ropa que aparece y desaparece -¿se puede pretender que el público no se de cuenta de que un tipo casi en cueros al segundo siguiente esté vestido con complementos y todo?-, colgantes que cambian según el plano y alguno que otro más. Lo único que se puede sacar en claro después de verla y reflexionar es que esta película hace de Blade y Underworld obras maestras. Para que no se diga que no he intentado sacar algún aspecto positivo a la chapuza... Dirección y guión: Sebastián Gutiérrez. Duración: 94 min. Intérpretes: Lucy Liu (Sadie), Michael Chiklis (detective Rawlins), Carla Gugino (Eve), James D'Arcy (Bishop), Robert Forster (Lloyd), Samaire Armstrong (editora), Cameron Richardson (Collette), Allan Rich (Harrison), Kevin Wheatley (Ethan Mills), Margo Harshman (Tricia). Producción: Greg Shapiro. Música: Nathan Barr. Fotografía: John Toll. Montaje: Lisa Bromwell y Robb Sullivan. Vestuario: Denise Wingate. Puntuación: 2
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