Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 3 de marzo de 2008
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El arte de la venta
Juan Carrasco
El trailer es un protagonista indiscutible a la hora de vender una película -no se nos olvide que, teorías artísticas de la Ministra, Fernando Trueba o Cayetana Guillén aparte, este mundejo es, principalmente, un negocio-; siempre ha sido así, pero en los últimos tiempos, con los adelantos y el incremento de la espectacularidad visual, la relevancia se antoja aún mayor -algunos también dicen con sorna que cada vez es más útil que una cinta se venda todo lo posible en su primer fin de semana, antes de que la gente se dé cuenta de lo mala que es y se lo cuente a más gente-.
Resulta todo un arte, cada día más cotizado y bien pagado, saber montar y acompañar con una buena voz en off los momentos más atrayentes (no necesariamente los mejores o más importantes) en los pocos segundos que dura la cuña promocional de un film que todavía no está estrenado. Y así debe ser si tenemos en cuenta que algo tan efímero como treinta segundos de publicidad puede hacer que una película que ni te sonaba te lleve hasta el cine o, por el contrario, un mal trailer puede conseguir que digas "hala, ya me la han contado enterita: la va a ir a ver Rita la Cantaora": seguro que más de una vez se han visto en alguna así... Después tenemos los trailers estupendos, trabajadísimos, preciosistas o intrigantes, pero más falsos que un collar del baratillo. Estos últimos son los que a mí más me joroban: los que te venden lo que no es con ánimo de lucro. Esto sí que se me antoja un arte complicado; el mal arte de los trileros creadores de trailers, o "traileros", si me permiten el juego de palabras, que te hacen pensar que Premonition: siete días es un thriller trepidante o que La maldición de la flor dorada es una de batallas y aventuras. Lo que no quiere decir que estas máscaras promocionales oculten un mal trabajo, sino simplemente que son "maquilladas" para que adopten la apariencia más comercial posible, y ello hace a menudo que vayas a ver una cosa y te encuentres con otra muy diferente. En otras palabras: una estafa. Por último y más importante, nos encontramos ante todo un fenómeno social exagerado hasta límites ridículos en el caso de macro producciones que se gastan pasta gansa en unos trailers que se convierten en eventos casi tan importantes (en esto tiene mucho que ver Internet) como el estreno en sí. Es comprensible que aquellos que estén deseando ver una cinta en concreto "maten el gusanillo" disfrutando con las primeras imágenes (normalmente se trata de efectos especiales y alarde informático) antes de su estreno, pero tampoco hay que exagerar, que este año se ha sabido de preestrenos de trailers en cines de películas como las respectivas terceras entregas de Piratas del Caribe o Spider-Man. No nos volvamos locos, que a fin de cuentas, de lo que se trata es de vendernos mejor el producto, y la expectación exacerbada suele ir en demasiadas ocasiones ligada a la decepción. Cuidado con el trailer que se bajan de Internet -con respecto a Internet, hay que mencionar que existen infinidad de páginas especializadas exclusivamente en poner trailers a disposición de sus visitantes o usuarios-, o en la previa de otra película en el cine, no vayan a estar aborregándonos sin más argumento que el propio trailer. Lo importante de una película es (aunque parezca de perogrullo hay que decirlo) la propia película.
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