Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 25 de febrero de 2008
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Secretos del corazón
Juan Carrasco

Mataharis

En sí, "cine español" no es ningún género, sino una denominación de origen, y quiero aclarar que no despierta en mí ninguna aversión terrible que desemboque en urticaria grave y congestión nasal. En otras palabras, que no odio al cine que se hace en España, sino sólo al mal cine que aquí se fabrica. Y también me espanta la sobreprotección patria de una película cuando no se lo merece, porque "defender la cultura" es un argumento demasiado usado como arma arrojadiza, y al final va a resultar que paguen justos por pecadores con aquello de "que viene el lobo". Lo que hay que fomentar es a la cantera cinematográfica y premiar al buen trabajo, apostar más por las escuelas de cine y politizar menos pretendiendo adueñarse de la cultura que, como siempre digo, no es patrimonio exclusivo de nadie. Y la realidad es que el nivel medio de calidad de las películas españolas es alarmantemente bajo, y ya pueden patalear lo que quieran, que el único argumento posible que se puede utilizar no es la palabrería, sino que uno salga del cine con esa felicidad que sólo te aporta haber visto una gran historia.

Pero generalizar encierra grandes injusticias, y es de ley alegrarse de lo bien hecho cuando pasa por delante de ti -algo tan poco español eso de alegrarse por el buen hacer de los demás; lo que sí se antoja muy español es lo que decíamos de revindicar  que "hay que proteger lo autóctono cuando lo hago yo"-, así que estoy encantado de contar que las excelencias del DVD me han proporcionado disfrutar de Mataharis. Este gran trabajo de Icíar Bollaín, con las nominaciones al Goya este mismo año a mejor película y mejor directora, como categorías más destacables, se fundamenta en una claridad de ideas de la realizadora que subraya su nombre en la vanguardia del cine español; dentro de ese saco artístico llamado claridad de ideas tenemos la sabiduría de rodearse de unos buenos profesionales de la fotografía y del montaje, el don natural pulido por la experiencia de saber poner una cámara en su sitio en el momento justo, y una cómplice cercanía en el campo de la dirección de actores (en general y, sobre todo, de actrices en particular). Esto último se nota cuando te crees por igual los personajes interpretados por una experta Najwa Nimri y por actrices de menos categoría o trayectoria como los casos de María Vázquez o Nuria González. Las tres llevan el peso de un guión inteligente, intimista y melancólico (sin caer en la amargura prototípica del "cine de autor español" ni el feminismo barato) que nos retrata a unas chicas que trabajan para una agencia de detectives -de las de verdad, sin aventuras ni casos para Phillip Marlowe-, pero que también tienen sus secretos, sus vidas paralelas aunque independientes, sus emociones, y sus propios sentimientos; en otras palabras, que son personas de carne y hueso, y Bollaín nos cuenta sin ninguna prisa por qué. Completando el gratamente verosímil trabajo del reparto, la obra cuenta en los siempre importantísimos papeles secundarios con Diego Martín (lo mejor que ha hecho hasta ahora: vuelve a oler a gran dirección de actores), y unos Tristán Ulloa y Antonio de la Torre en permanente estado de gracia.

Con trabajos como éste, ¿dónde hay que firmar para apoyar al cine español? Qué pena que la mayoría muestren más empeño pidiendo y lloriqueando que talento rodando...

Dirección: Icíar Bollaín. Duración: 95 min. Intérpretes: Najwa Nimri (Eva), Tristán Ulloa (Iñaki), María Vázquez (Inés), Diego Martín (Manuel), Nuria González (Carmen), Antonio de la Torre (Sergio), Fernando Cayo (Valbuena), Adolfo Fernández (Alberto), Manuel Morón (Samuel), Mabel Rivera (mujer engañada). Guión: Icíar Bollaín y Tatiana Rodríguez. Producción: Santiago García de Leániz y Simón de Santiago. Música: Lucio Godoy. Fotografía: Kiko de la Rica. Montaje: Ángel Hernández Zoido. Dirección artística: Josune Lasa.

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