Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 22 de octubre de 2007
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Creer para ver
Juan Carrasco

El orfanato

No me gustan las películas de miedo, lo confieso. Nunca he sido de esos que disfrutan pasando un mal rato en la sala de cine (prefiero sentirme relajado), y la inmensa mayoría de los argumentos del género “efecto de sonido y susto” me suelen acabar aburriendo. Pero hay excepciones, y esta es una de ellas. No escasean los “malos ratos”, se lo aseguro, pero casi nunca son gratuitos, y el debut del realizador Juan Antonio Bayona, además de ser ya la película española más taquillera del año, tiene interés, excelente factura técnica y artística, y viene apadrinado por Guillermo del Toro, que es productor ejecutivo y aporta publicidad mediática dentro y fuera de nuestras fronteras. Además, es precandidata de la Academia Española de Cine al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, algo que me parece harto excesivo, ya que el resultado final de la cinta es bueno y relativamente novedoso en España, pero no se sale demasiado de lo ya visto en yankilandia.

Una Belén Rueda más fotogénica que nunca –la dirección de fotografía de toda la cinta es magnífica- y con mucho oficio (y pensar que hace unos meses estaba trabajando codo con codo en Los Serrano con Fran Perea, ese ser que cree que actuar consiste en entornar los ojos mucho) es la madre coraje que hará lo que sea por recuperar a su hijo pequeño, desaparecido en el escenario siniestro de una casa (su actual hogar) que antaño había sido un orfanato, y donde ocurren cosas muy, muy extrañas [añadir aquí música inquietante]…

Quitando algún encuadre inverosímil e innecesario, pequeñas lagunas de guión perdonables y un final que te deja un poco (sólo un poco) frío, la realización merece ser destacada por su osadía a la hora de romper tópicos de la película estándar española, término que es necesario (empezando desde dentro) erradicar; y cintas como esta, sin tristezas por decreto ni zafiedades televisiles (si se me permite el palabro), en resumidos términos, algo diferente, es un grato comienzo. Mucho más si viene de un director que está empezando en esto de contar mentiras con forma de verdades en una pantalla grande durante más de una hora.

La publicidad mueve masas, y todo lo bien que le viene a la recaudación el tema de la órbita del improbable Oscar, se transforma en presión extra y exigencia del público, lo cual hace flaco favor a un debut prometedor, pero debut a fin de cuentas. Si somos realistas y nos abstraemos de tanta pantomima y expectativas de plástico, El orfanato es una cinta meritoria, bastante interesante y nada más (que no es poco, pero no hay que volverse locos). Eso sí, sale Geraldine Chaplin –una frase de su personaje da título a estas líneas-, con su fuerza habitual, interpretando en papel secundario una convincente médium y… ¿he comentado ya que la fotografía de Óscar Faura es estupenda?

Lo dicho: si los sustos vienen acompañando a salas llenas de espectadores para ver un trabajo de casa y escenas de la calidad de la del juego del escondite con los “niños” o el registro del cobertizo, saben mejor. Así, sí…

Dirección: Juan Antonio Bayona. Duración: 100 min. Intérpretes: Belén Rueda (Laura), Geraldine Chaplin (Aurora), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Mabel Rivera (Pilar), Montserrat Carulla (Benigna), Andrés Gertrudix (Enrique), Edgar Vivar (Balabán). Guión: Sergio G. Sánchez. Producción ejecutiva: Guillermo del Toro. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Óscar Faura. Montaje: Elena Ruiz. Dirección artística: Josep Rosell. Vestuario: María Reyes.

Puntuación: 7

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