Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 17 de septiembre de 2007
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Apocalypse Now
Juan Carrasco
Al grano. El “sutil” y “sofisticado” detective John McClaine, mito viviente del cine de acción, no se anda con chiquitas; al poco de comenzar la cuarta parte de sus explosivas y adrenalínicas aventuras, ya estamos inmersos en un mar de disparos, persecuciones frenéticas y muchas explosiones. Para qué se van a hacer de rogar, si es lo que el respetable ha ido a ver al cine…

El realizador Len Wiseman – director de las dos entregas de Underworld y, por lo tanto, familiarizado con los efectos especiales/digitales- y su equipo ponen el escenario apocalíptico adecuado para que Bruce Willis se encuentre en su salsa salvando a sus compatriotas de otra terrible amenaza y, de paso, demostrar que sigue en forma a pesar de ser cincuentón, y que nació para interpretar a este personaje. Sus bromas en medio de batallas campales y su capacidad para enervar al más pintado, así como esa habilidad para sangrar como un toro hasta por las pestañas y no quedarse más seco que la mojama siguen siendo fiel marca de identidad.

El adversario con poco carisma (nada que ver con el Jeremy Irons o el Alan Rickman de entregas anteriores) al que el protagonista se enfrentará esta vez, y a quien se empeña en bautizar como “gilipollas” todo el metraje, es un hacker que deja al descubierto las vergüenzas de la sociedad de la tecnología, apoderándose del control informático del país, y por lo tanto, del mismo. Es lo que tiene de terrorífico ser tan dependientes de las computadoras: no se antoja descabellado que un tipo pueda poner en jaque a una potencia mundial desde un despacho.

Además de las archiconocidas bravuconadas de McLaine (que para más estrés de su misión, también tendrá que salvar a su adolescente hijita: es lo que le toca a un héroe inadaptado de cierta edad, ya saben), y del compañero de aventuras superado por los eventos, pero de buen corazón (un chaval llamado Justin Long que físicamente parece un híbrido de Colin Farrell y Keanu Reeves), el guión no aporta más de lo que promete: acción y entretenimiento. Aunque no se puede comparar con la original e insustituible primera parte, podemos afirmar que esta Jungla 4.0 no arrastra la franquicia como ocurre con otras ilustres secuelas que están desfilando más mal que bien por nuestras pantallas en los últimos tiempos. Ya es algo.

Pero, de igual forma, queda decir que no sólo los grandilocuentes Estados Unidos de yankilandia se ven atacados por su propia tecnología, sino que el mismo metraje se ve mermadísimo en su tramo final por influencia de ir sobrados de presupuesto en la era del cine digital. Me explico: una cosa es ir con la maleta cargada de explosiones y fantasmadas que se dan por implícitas en una cinta de este pelaje, pero los numeritos de McClaine teniéndoselas que ver contra un avión del ejército que le dispara misiles al camión que conduce por mitad de la carretera llena de vehículos, te mata de la risa y da pena penita pena. La escena sobraba enterita, y así se habrían ahorrado unos millones de dólares que podrían, por ejemplo, haber donado a la ciencia, y la peli les habría quedado mejor. Paradojas de la pasta indiscriminada…

Dirección: Len Wiseman. Título Original: Live free or die hard. Duración: 130 min. Intérpretes: Bruce Willis (John McClane), Timothy Olyphant (Thomas Gabriel), Justin Long (Matt Farrell), Maggie Q (Mai), Cliff Curtis (Bowman), Mary Elizabeth Winstead (Lucy McClane), Cyril Raffaelli (Rand), Kevin Smith (Frederick Kaludis). Guión: Mark Bomback; basado en un argumento de Mark Bomback y David Marconi; sobre el artículo 'A farewell to arms' de John Carlin. Música: Marco Beltrami. Montaje: Nicolas de Toth.

Puntuación: 5

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