Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 20 de agosto de 2007
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Rabitos de pasa
Juan Carrasco
El ultimátum de Bourne

Lo llaman Bourne, Jason Bourne (sigue con su amnesia y ni siquiera recuerda su verdadero nombre), y es una mala bestia, “nasío pa matá”, y con cara de angelito que nunca ha roto un plato. Buena combinación. El realizador Paul Greengrass, que ya se encargara de dar vida a El mito de Bourne, segundo proyecto de la saga del espía desmemoriado, y también autor de producciones de gran calidad como Omagh o la maravillosa United 93 -lo único serio que se ha visto en el cine sobre los atentados del 11-S- se pone al mando también de esta tercera parte con un resultado que supera lo mínimo exigible a una cinta de este tipo.

El trabajo se nos presenta en forma de trepidante correcalles por todo el mundo entre el gobierno de yankilandia y Bourne (Matt Damon, que ha anunciado que ya anda harto del personaje y lo deja, pero de momento aquí lo tenemos otra vez encarnando al protagonista), aprovechando para ofrecernos una ruta turística espléndida por algunas ciudades de distintos países. Esa ruta turística nos lleva, entre otros sitios a Madrid, donde los coches tienen matrícula española, los policías no llevan montera y capote, y los viandantes no van comiendo frijoles por la calle con sus bigototes, afirmaciones que por ridículas no distan mucho de la realidad de otros escenarios de nuestro país descrito por multitud de películas y por “talentos de la literatura moderna” como el amiguete Dan Brown… Y así, lo que debería ser un mínimo exigible, se convierte en gran virtud de esta obra, ya que Greengrass es fiel a su meticulosidad característica y rueda en escenarios reales cuidando los detalles todo lo posible. Y no rueda nada mal, si exceptuamos esa manía a la última moda de filmar la acción con “visión realista”, cámara temblorosa en mano; este estilo de origen videoclipero, más que introducirlo en la escena, lo que logra con tanta vuelta y movimiento brusco es marear al pobre espectador que por momentos no sabe qué narices está pasando por delante de sus ojos.

El argumento, más simple que las reglas del pilla-pilla, cierto exceso barraestrellil y el tópico de “la chica en apuros” -que no cuela mucho, porque esta vez se trata de otra agente de la CIA y debería saber partir morros ella solita-, dejan paso a una entretenida película de buena acción (recomiendo la pelea entre Bourne y el agente de Marruecos, estupenda), algo de intriga, y mucho de no dar tiempo al público para mirar el reloj, porque se perdería la siguiente escena vertiginosa.

Sin novia (les recuerdo que la eliminaron en la segunda parte) y sin vida, nuestro protagonista se alía a la venganza y la necesidad de conocer su pasado (por tercera película consecutiva). Adelanto a los ansiosos que esta vez Bourne logra que alguien le de una buena dosis de rabitos de pasa para la memoria y consigue recordar cómo se llama en realidad y quién puñetas es. Que ya iba siendo hora. A los amantes de las curiosidades también les puedo decir que aparece en un papel minúsculo el actor germano-español (en ese orden) Daniel Brühl (Good bye, Lenin!; Feliz Navidad; Salvador).

Aunque deberían haber tenido la sensatez de dejar aquí la historia, bien está lo que bien (y en su momento) acaba, los guionistas dejan, por supuesto, el final abierto a seguir exprimiendo el personaje. Miedo me da…

Dirección: Paul Greengrass. Interpretación: Matt Damon (Jason Bourne), Julia Stiles (Nicky Parsons), Joan Allen (Pamela Landy), David Strathairn (Noah Vosen), Paddy Considine (Simon Ross), Scott Glenn (Ezra Kramer), Edgar Ramírez (Paz), Albert Finney (Dr. Albert Hirsch). Guión: Tony Gilroy, Tom Stoppard, Scott Burns y Paul Attanasio; basado en la novela de Robert Ludlum. Música: John Powell. Fotografía: Oliver Wood. Montaje: Christopher Rouse.

Puntuación: 6

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