Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 4 de junio de 2007
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Mítico, fuerte y formal
Juan Carrasco
El veintiséis de mayo habría cumplido un siglo. Justo ese día de 1907 nació en Iowa el mayor icono del western que ha existido. Marion Michael Morrison –que así se llamaba: siempre se avergonzó de su nombre, que juzgaba poco viril; él, imagen del hombre rudo– nació como John Wayne en 1930 (La gran jornada), pero fue en La diligencia (primera obra maestra en la que trabajó con su inseparable John Ford, al que le debe gran parte de lo que ha sido), nueve años después, en la que empezó a escribir su nombre con letras mayúsculas en la historia del cine. Sus amiguetes le llamaban en broma Duke porque decían que ya existía un rey (Clark Gable), aunque el apelativo venía de mucho antes por una anécdota con su perro, y acabó quedándosele el sobrenombre. Regaló interpretaciones enormes y ya míticas en Centauros del desierto, El hombre que mató a Liberty Valance (menudas dos…) o Valor de ley, interpretando el papel que mejor se le daba: el de antihéroe con buen fondo pero moral dudosa (y no el de supermacho salvador del mundo, su imagen más comercial). Precisamente fue galardonado con el merecido Oscar como mejor actor principal por su trabajo en la última cinta citada, en la que llevaba a la vida a un agente de la ley borracho, barrigudo, con malas pulgas y con parche en un ojo –“si lo llego a saber me tapo el ojo antes”, dijo al recoger su premio-. Así, 1969 más que el año de Valor de ley fue el año de “Valor de Wayne”, porque ya enfermo del cáncer de pulmón que acabó con la vida de este roble gigante, fue homenajeado por sus colegas de profesión con una ovación cerrada antes de su emotivo discurso de despedida/agradecimiento. Además de los ya citados, el mítico actor trabajó, entre muchos, en otros títulos inolvidables como El hombre tranquilo (también a las órdenes de John Ford), Río Rojo, Río Bravo y Hatari con Howard Hawks, El Álamo (la original: la “buena”, también rodada por él mismo) o El Dorado. Ahí queda eso. Con discutida militancia política y fama de bonachón, John Wayne es protagonista de numerosas anécdotas carne de libro, como la de haber interpretado a D’artagnan en Los tres mosqueteros de 1933 o que sobrevivió al cáncer más de diez años, tiempo en el que rodó once películas, o que pidió que en su epitafio escribieran en español: feo, fuerte y formal, deseo que no le fue concedido. A su notoriedad hay que sumarle el sonado romance que tuvo de joven con Marlene Dietrich. En 1976 Duke rodó El último pistolero (en ella su personaje era un pistolero enfermo de cáncer), que sería su última película, y en 1979 la muerte lo convirtió en inmortal. El Congreso de su país le concedió a título póstumo en forma de medalla un honor que pocos han obtenido en los Estados Unidos. La cámara lo adoraba: siempre será recordado cabalgando con las riendas del caballo en la boca o cargando su rifle con una mano. Hoy los derechos de su imagen siguen dando beneficios millonarios al año, porque, genio y figura, no es que rompieran el molde cuando lo hicieron, es que lo hicieron a mano y sin molde…
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