Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 5 de marzo de 2007
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Mala Conciencia
Juan Carrasco
Puede que peque de injusto, pero nunca me ha parecido de recibo enarbolar la bandera de una buena causa para vender un producto. Tras haber visto Diamante de sangre, todo eso que ha soltado el director en las ruedas de prensa promocionales sobre las cosas terribles que ocurren en África con el contrabando de diamantes suena, a la vez que razonable, a milonga hipócrita que apela a la mala conciencia de los más favorecidos para que vayan al cine. Aquello que nos muestra la cinta sobre las salvajadas espantosas que se permiten en aquel continente y la de gente que muere para que nos colguemos los codiciados pedruscos los del primer mundo se nos presenta muy bien reflejado y sin escatimar en brutalidad que meternos por las retinas. No deja de ser una manera de expresar lo que hay, y muy correcta, aunque personalmente crea que no es necesario, si se tiene inteligencia y un buen guionista, enseñar abundancia de sangre y masacre (por mucho que ésta exista) para denunciar nada. Miren si no, lo elegantemente que nos insinuaba la guerra civil y nos ponía los pelos de punta Hotel Rwanda, cinta mil veces más honesta y con bastantes más 'quilates cinematográficos'. Cuestión de gustos… Pero lo que sí llama poderosamente mi atención es el tufo a superproducción ganando pasta con Leonardo DiCaprio a la cabeza del reparto (les aseguro que no ha trabajado gratis ni rebajado su caché por una buena causa), con golpes de efecto musicales lacrimógenos dignos de Armaggedon (por poner una en la que la musiquita sentimental quede de risa) que nos indican cuándo emocionarnos. Tampoco se pierdan a los personajes que venderían a su madre por un dólar que ven la luz (coincidiendo con la musiquilla melodramática) y de un minuto a otro se vuelven más buenos que el pan de pueblo. A todo este tingladillo se le ha llamado “la gran obra de denuncia social” del curso cinematográfico, que ha acabado con la gala de los “desinteresados y solidarios” Oscars. Sin embargo, que sea para reír por no llorar leerle al bueno de Edward Zwick lo de “si una sola de las personas que vea mi película se hace consciente del problema, bien hecha está” -“y si de paso nos forramos todos, mejor, pero está feo decirlo”, añado yo que debe estar pensando-, no quiere decir que todo sea blanco o negro. Así que no me sumaré al maniqueísmo que promueve esta obra haciendo pensar que todo diamante que se compra está manchado de sangre y lo mismo que digo una cosa, reconozco que la producción, como thriller funciona bien y mantiene entretenido al personal. Del estupendo plantel hay que decir que además de vender entradas, brillan con luz propia DiCaprio y Djimon Hounsou (especialmente este último) ambos nominados este año al Oscar, al mejor actor y mejor actor de reparto respectivamente; Leo hace de traficante de diamantes sin escrúpulos y Djimon, con su don para la naturalidad delante de una cámara ya haga de gladiador romano o de Napoleón negro si se tercia, encarna a un nativo sufridor de la barbarie que lucha por reunirse con su familia. Y como no habría buena historia sin un periodista tocando la fibra (por decirlo educadamente), ese papel recae sobre Jennifer Connelly, algo más etérea en un papel bastante secundario. En resumidas cuentas, pueden ir tranquilos al cine a ver esta película de acción y aventuras con sus pendientes de diamantes de los domingos, que a la salida nadie va a abuchearles siempre que hayan pasado por taquilla. Dirección: Edward Zwick. Duración: 143 min. Intérpretes: Leonardo DiCaprio (Danny Archer), Jennifer Connelly (Maddy Bowen), Djimon Hounsou (Solomon Vandy), Michael Sheen (Simmons), Arnold Vosloo (coronel Coetzee), Kagiso Kuypers (Dia Vandy), Basil Wallace (Benjamin Kapanay). Guión: Charles Leavitt. Música: James Newton Howard. Fotografía: Eduardo Serra. Puntuación: 6
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