Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 1 de febrero de 2007
 BLOGS
Te deseo, Fila7, otro año feliz
Juan Carrasco
El propietario de un cine debe ser necesariamente el responsable de lo que en sus salas se proyecta; con todas las consecuencias. No, no me refiero otra vez a los estropicios de fecha de estrenos que nos hacen los cines de nuestra ciudad –empresarios cinematográficos de Ceuta, representantes culturales sin discusión, podéis seguir “apreciándome”: volveré a dar la matraca-. En este caso estoy hablando de que Fila7, la exclusiva y personal sala de cine que tengo el placer de dirigir en esta página web, cumple su primer añito.

Pequeña y modesta, esta sala fue concebida para dar el cine que no siempre puedo ver en las salas comerciales. No trata de ser ni bueno ni malo, pero sí personal e intransferible; sencillamente el que a mí me gusta ver y de lo que me gusta hablar. Con precios muy populares (apenas un par de clicks), está enfocado precisamente a eso, a la gente normal y corriente que está harta de ser bombardeada con insulsos pretenciosismos (toma palabro) relamidos y sólo quiere leer de qué va una peli. Soy consciente de que en momentos de soberbia y estupidez caigo en todo lo que digo que aborrezco de la información de hoy en día, y que soy tan torpe y humano como el que más. Así pues, pido humildemente disculpas por las sesiones de cine que no hayan sido del agrado del respetable, que a fin de cuentas es lo que importa. En algunas de ellas (la mayoría) realizo pases de estreno, en otras me permito la frivolidad de poner alguno de mis clásicos favoritos, e incluso de vez en cuando se me escapa algún documental o noticiero (generalmente de ámbito local) que viene bastante poco a cuento. Eso sí, nunca se me ha colado ninguna “cuña de publicidad”, de lo cual me enorgullezco.

Pero todo esto ya lo saben, que para eso es nuestro cumpleaños (y si no lo saben es que no les interesa, así que hacen muy bien en no saberlo). Yo lo que realmente vengo hoy a (d)escribirles es mi profundo agradecimiento por otorgarme lo más importante que puede concebir un bloguero: no sentirme nunca sólo.

Doy las gracias principalmente a todo aquel que se molesta en leer mis líneas, porque seguro que también tiene otras muchas cosas que hacer, y aprecio el momentito de sus vidas que me dedican. Agradezco a todo aquel que me ha escrito para comentarme cualquier cosa en este año (bastantes más de los que podía imaginar), por todas las palabras amables y también por cualquiera que no lo haya sido, que no hay nada más triste que la indiferencia. Y, por supuesto, no puedo olvidarme de dar las gracias a Tomás (el Chicho Ibáñez Serrador de todo este bonito tinglado) por proponerme ésta posibilidad, por ejercer de lo que presume, y permitirme siempre “poner la película” que me diera la real gana; he contado, me he cabreado, puesto sensiblón, he discrepado, polemizado, y también divagado. En otras palabras: he escrito con libertad lo que me ha salido directamente de las tripas. Y lo mejor de todo es que ha sido en estupenda compañía.

Desde la cuarta butaca de la fila séptima de este teatrillo soplo nuestra primera vela del pastel de cumpleaños y deseo volver a dirigirme a ustedes el año que viene.

Un saludo:

Juan

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