Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 28 de diciembre de 2006
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Te regalo su vida
Juan Carrasco
La concienciación social en lo que respecta a los derechos de los animales no consiste en un puñado de sesentonas gordas aburridas y sin nada mejor que hacer. Por supuesto, este perfil de persona puede estar perfectamente incluido en las listas de protectoras de animales, como cualquier otro, porque el peso o la edad nada deben tener que ver con la responsabilidad. Lo que de verdad importa y sí es un dato real, es que cada año en España se abandonan decenas de miles de indefensos animales en los meses posteriores a la Navidad, y la cosa no tiene ni pizca de gracia.
Un ser vivo no es algo a lo que ponerle un lazo, no es algo que se regala. No hay nada más repulsivo los días 25 de diciembre o 6 de enero que un cachorrito con aspecto asustado y una tarjeta de felicitación al cuello en las manos de alguien sonriente que lo acaricia hoy y mañana lo dejará abandonado en una perrera, o simplemente en la calle; porque eso de sacarlo “a pasear” en invierno no es lo que el nuevo dueño esperaba, o el diabólico perrito o gatito, con la excusa de jugar o que le estén saliendo los dientes, muerde todo lo que se le pone por delante para hacerle la vida insoportable. Dicen que las mascotas más leales son las que han sido recogidas de la calle, y las más cariñosas, las que han llegado a casa tras haber pasado por varias manos. En un amplio número de casos, esto es palpable, y la falta de cariño de la criatura se suele ver transformada en agradecimiento cuando alguien se lo proporciona. ¿Hay algo más sincero que el recibimiento, expresión de máxima felicidad, de un animal cuando su dueño abre la puerta y entra en la casa? Piensen que ese precioso perrito que planean regalarle a su novia Maripuri o a su mamá está muchísimo mejor en la tienda que tirado en la fría calle dos semanas después de “desenvolverlo” o sufriendo el maltrato del maleducado crío que lo pidió por Navidad para jugar con él. Ruego encarecidamente que no sean ustedes los animales, y se imaginen como bebés dejados por sus padres en la cuneta de una carretera con un cartel que diga: “no sabía que había que cambiarle los pañales”. Sean sensatos y no regalen cachorros si no están seguros de la humanidad de quien lo recibe, que después acaban abandonados. Con ello podrían estar salvando una vida. Ahí están los datos escalofriantes. Es mucho más que un tópico o el nombre de un spot: ellos no lo harían.
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