Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 18 de diciembre de 2006
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Il capo Morricone
Juan Carrasco
Se ha sabido recientemente que ya está adjudicado el Oscar honorífico del 2007. Cada año, Hollywood concede en su ceremonia un premio especial a alguien relevante para el cine en reconocimiento a su trayectoria; en esta ocasión, justicia divina que le conceden los dioses del templo del Séptimo Arte, la Academia ha decidido quitarse el sombrero ante Ennio Morricone, compositor de tantas y tantas bandas sonoras inolvidables que forman parte de la vida de mucha gente, a la vez que contribuyen a engrandecer la palabra cine. Cómo podía no tener un Oscar en su casa el tipo que compuso la mítica melodía de El Bueno, el Feo y el Malo (que levante la mano quien no la haya oído alguna vez como tono de algún móvil o similar). Además de esta legendaria película, colaboró con su socio y amigo el director Sergio Leone (el nombre de éste siempre saldrá a colación cuando se hable de la obra de Morricone), el rey del spaghetti western, en algún otro título como Por un puñado de dólares o Érase una vez en América.

A sus 78 años, el compositor nacido en Roma ha manifestado, no exento de cierto tono de resentimiento (nunca llevó nada bien la falta de la estatuilla dorada en su palmarés), que a estas alturas de su vida, y después de cinco nominaciones (Días del cielo, La Misión, Los intocables de Elliot Ness, Bugsy y Malena), había renunciado tranquilamente a creer en tan apreciado galardón y ya no se lo esperaba.

Además de los trabajos mencionados, puede presumir de haber formado equipo con monstruos del cine como Bertolucci, Pasolini o Almodóvar y de haber aportado belleza y vida con su música a cintas tan conocidas como Cinema Paradiso, Sostiene Pereira, Vatel, Novecento o En la línea de fuego, por mencionar algunas de entre sus más de trescientas incursiones en el celuloide.

Es un tipo que ha logrado que sus partituras sean conocidas en todo el mundo -ya puede interesarte poco el tema que seguro que más de una canción te suena de toda la vida, aunque no sepas de qué-, y eso no está al alcance de cualquiera. Por lo tanto, sería de necios negar la estrechísima relación de este hombre con un mundo del cine que quiere rendirle justo homenaje ante su avanzada edad, no vaya a ser que más adelante sea tarde y se convierta en una vergüenza más que añadir a la lista de las injusticias de Hollywood. Más vale prevenir, aunque Ennio Morricone aún parece que tiene cuerda (él mismo así lo afirma rotundamente, y se niega a que premios a su trayectoria lo jubilen sintiéndose en forma todavía) para seguir aportando su granito musical a la creación de magia.

Muchas felicidades, Mr. Morricone.
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