Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 20 de diciembre de 2006
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Hasta el gorro
Juan Carrasco
Poseer opinión política, darla a conocer y debatirla con los demás (especialmente esto último, si se lleva a cabo con respeto y educación) creo que es algo muy necesario, a ratos interesante, y denota la madurez de este país. Lo malo es que en general, tenemos unos políticos descerebrados y radicales (ya sea en el gobierno o en la oposición, y tanto a nivel general como regional) que sólo se dedican a hacer política constructiva, si, pero para ellos mismos, y todo lo que venga del de enfrente es malo por definición, no vaya a ser que te reste votos a ti. Cuanto más cerca están las elecciones regionales, más embustero es el supuesto “debate político”, y más encarnizada, vergonzosa y patética la lucha por rebañar un votito de donde sea. De tanto ver, oír, leer y casi oler a verdes, azules, rojos y amarillos -¿viviremos para ver una clase política cuya prioridad no sean los colorínes?, leñe, que parecemos un programa para niños de Torrebruno- tirándose los trastos casi le entran ganas a uno de votar al partido político que menos ruido haya dado, o simplemente de no votar, porque lo que hay da asquito. Por supuesto, digo casi, y lo que afirmo es una exageración para que aprecien ustedes el nivel de saturación que tiene quien suscribe, porque en lo que sí que creo es en la responsabilidad política que tenemos los ciudadanos, y les animo a expresarse solitos y libremente en las urnas, que para eso están. Lo demás son milongas y cantos de sirena, qué quieren que les diga. Las promesas más falsas que Judas, las críticas feroces y muchas veces sin sentido, los “todo marcha bien, lo hacemos estupendamente en el poder y estamos encantados de conocernos”…. En el mundo no sólo existe la política, y todo en exceso harta.

Y conste que no digo yo que no sea bueno que haya especialistas políticos en todos los medios. Por supuesto que no. Lo que yo digo es que poner la radio o la televisión, abrir el periódico o una página web, y encontrarte cada vez y sin excepción al mismo tipejo con el disco rayado hablando siempre de forma interesada (porque lo que está claro es que todo el que se hace llamar Robin Hood, miente) del mismo otro tipejo que está en el poder, ya excede lo cansino. Tipejo del poder, por cierto, que ni remotamente es tampoco un santo, y que tiene a todo un gabinete detrás para demostrar a la gente que vivimos en un país (o como se llame), comunidad, región o ciudad que roza la perfección, y que no necesita cambiar en nada.

Señor Fulanito, no sea usted pesado, hombre, que meterse con el mismo tío cada vez que habla o escribe desde que se levanta hasta que se acuesta hace que a la gente se le repita usted más que el pepino del gazpacho. Aunque sólo sea para disimular, hable un día de otra cosa, que se le ve el plumero y la gente no es imbécil, aunque lo parezcamos por pasotas que somos. Lo que usted hace no es informar o dar su opinión; lo que usted hace se llama campaña interesada de desgaste, y le hace perder credibilidad (si la tiene); está muy feo, y los Reyes Magos le van a traer una mordaza.

Mire usté (que diría Mr. Ánsar), señor Menganito: no sea caradura y no nos venga con que vivimos en la ciudad de la alegría, porque es usted humano, quizás demasiado, como la mayoría de los políticos, y la autocrítica no hace daño. Además, le da pie al señor Fulanito a machacarnos otro día más con otro artículo sobre lo perro y lo malo que es usted, y eso sí que se me antoja una crueldad. ¡Déjese de defenderse atacando y gobierne!

Termina uno de las elecciones casi tan cansado como los políticos, y con ganas de que las legislaturas duren ocho años en vez de cuatro para tardar más en volver a aguantar la vergüenza ajena y propia. Espinete for president, que seguro que se lo toma más en serio que la excelentísima jauría que nos hemos ganado a pulso aguantar.
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