Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 15 de diciembre de 2006
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Führer Lubitsch
Juan Carrasco

Ser o no ser

El día que decidí saldar mi deuda histórica con el genial Ernst Lubitsch y ver su maravillosa Ser o no ser, tuve la inmensa suerte de no tener ni pajolera idea de lo que me iba a encontrar. Imaginen mi desconcierto cuando empieza y me veo nada menos que a Hitler deambulando como si nada con aire bobalicón por las calles de Varsovia como uno más. “De repente la gente se queda atónita viendo al emergente y amenazante Hitler pasear por la ciudad... mirando una tienda de delicatessen... quizá esté pensando en zamparse Polonia”, rezaba un trozo de la narración que acompañaba a tan estrambótica como exquisita escena. Por supuesto, el magistral e impactante principio tiene una explicación razonable, y es que sin saberlo me encontraba paseando atentamente por una de las más divertidas sátiras y a la vez de las más feroces voces antibelicistas que se han visto y oído en una pantalla de cine. Junto a Charles Chaplin con su Gran Dictador, nadie se ha pitorreado mejor del nazismo en particular, y de la locura humana armada en general que Ernst Lubitsch en este trabajo; con la osadía añadida de tratarse de una obra rodada en plena Segunda Guerra Mundial, cuando aún no estaba claro quién iba a resultar vencedor y quién vencido.

El guión parte de una idea del propio realizador, y huye del tono panfletario en la que suelen caer estos alegatos, para situarse como un impecable ejemplo de humor corrosivo y necesario para quitar hierro a la época y para combatir la injusticia de la guerra con lo que más duele a los que la promulgan: que se rían de ellos. El maestro Lubitsch (entre otros del gran Billy Wilder) dirige a los acertados Carole Lombard, Jack Benny y Robert Stack para orquestar juntos la aventura de Joseph y María Tura, pareja de conocidos actor y actriz polacos que, haciendo gala de enorme patriotismo, se jugarán bastante más que sus carreras frustrando los planes de un espía nazi al que han descubierto por casualidad. Cuando uno cree que la comicidad de la situación ya ha pasado por su punto álgido, nos encontramos con algún nuevo y sorprendente giro que vigoriza nuevamente la historia.

Una ambiciosa fotografía en blanco y negro de Rudolph Maté, y una banda sonora portentosa completan un film de difícilmente repetible sentido narrativo, lleno de deliciosas situaciones cómicas y momentos para recordar.

La crítica de la época dijo de la película que era banal e insensible, pero el tiempo transcurrido dice a gritos que, en esencia, se trata de una obra maestra del humor que ataca con firmeza a todo lo que supuso la Alemania nazi. Ahí quedan frases como “¡Hail Hitler! ¡Hail Hitler! ¡Hail myself!”, o “¿Conocen ustedes en Alemania a la compañía teatral de Joseph y Maria Tura? Oh, claro que los conocemos. Hacen con Shakespeare lo mismo que nosotros con Polonia”.

Director: Ernst Lubitsch. Año: 1942. Duración: 99 minutos. Intérpretes: Carole Lombard, Jack Benny, Robert Stack, Stanley Ridges, Sig Ruman. Productor: Billy Wilder para Paramount Pictures.

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