Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 17 de noviembre de 2006
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Locos por la Música
Juan Carrasco
¿Qué eleva una película a la categoría de obra maestra? Generalmente se trata de una mezcla de suerte, trabajos bien hechos y talento puro que rara vez se dan, y por diversos motivos, más rara vez aún salen a la luz. Uno de los aspectos brillantes de Amadeus, el canto de cisne del realizador checo Milos Forman, es la brillante forma en la que plasma su visión de la vida de Mozart desde el punto de vista de su encarnizado rival, Antonio Salieri, que se encarga de contar al espectador la historia y es llevado a la vida de manera magistral y, por desgracia para él, única, por F. Murray Abraham, papel que le valió el Oscar. Los otros dos grandes protagonistas de la obra son por igual, obviamente Wolfgang Amadeus Mozart, encarnado a la histriónica perfección (con risa insoportable y todo) por Tom Hulce, y, por supuesto, la música y su puesta en escena (momentos álgidos del film todas ellas), que poseen una importancia capital, bastante mayor de lo que pueda pensarse; por mucho que se espere gran relevancia de ésta en un film sobre la vida del virtuoso genio musical, no creo que uno pueda imaginar que su banda sonora -deleitando a los fans con partituras originales sin retocar ni una nota y sin aburrir a los no aficionados a la música clásica- llegara a convertirse no sólo en un protagonista más, sino incluso en un elemento por encima de los propios actores. Desde el maravilloso principio en el que Forman fusiona la imagen de presentación del Salieri anciano con la majestuosa música de Mozart, hasta el final enlazado por el para muchos mejor Requiem que se ha compuesto, que conduce la secuencia y la nutre de sentido. ¿He mencionado ya que Amadeus es una de mis películas favoritas? En el siglo XVIII no había Internet ni Gran Hermano por la tele, así que en la Corte se distraían con óperas y libros (uno se plantea si hemos evolucionado o ha sido al revés). La trama no se diluye como muchas otras de época en la recreación histórica, sino que goza de un guión y un retrato de los personajes emocionantes y de enorme altura cinematográfica, personificado todo en la figura de Salieri, que iba mucho más lejos de la rivalidad y estaba por encima de la envidia: lo que éste sentía era resentimiento al no haber visto premiada su vida de devoción, esfuerzo y superación, poniéndose el don que a él se le negaba en manos de aquella “criatura soez y medio idiota”. “¿Por qué había elegido Dios a tan obsceno ser como su instrumento?”, palabras textuales del personaje, viviendo la tragedia personal de ser lo suficientemente gran músico para saber que estaba y siempre estaría a la sombra del más grande y disfrutar a la vez de la obra que sabía que iba a perdurar. Con las fastuosas representaciones operísticas de Mozart, el director no sólo nos hace partícipes de la hermosura del trabajo del compositor, sino también del retrato de la época que vivió. Todo este lujo audiovisual de Milos Forman fue premiado en 1984 con ocho Oscar, el de mejor película y director incluidos. Menciono lo de los Oscar con la intención de reflejar la repercusión que tuvo este trabajo el año de su estreno, ya que el tema “oscaril” no deja de ser la opinión (a veces muy influenciada o interesada) de otra gente, y la que de verdad te debe valer es la tuya. Si sólo de premios se tratase, esta cinta también ganó cuatro Globos de Oro, dos galardones de la Academia Británica, un César, y podría seguir mencionando un rato… Dirección: Milos Forman. Año: 1984. Intérpretes: F. Murray Abraham (Antonio Salieri), Tom Hulce (Wolfgang Amadeus Mozart), Elizabeth Berridge (Constanze Mozart), Simon Callow (Emanuel Schikaneder), Roy Dotrice (Leopold Mozart), Jeffrey Jones (Emperador José II), Charles Kay (Conde Orsini-Rosenberg). Guión: Peter Shaffer. Producción: Saul Zaentz. Música: Wolfgang Amadeus Mozart. Fotografía: Miroslav Ondricek. Dirección artística: Karel Cerny. Vestuario: Theodor Pistek.
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