Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 29 de octubre de 2006
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Juan Carrasco

Dos Hombres y Un Destino

Algunas veces el público y el sabio paso del tiempo logran arrebatar a la crítica la razón cuando pontifica infaliblemente y no hay más vuelta de hoja. Dos hombres y un destino (claro ejemplo de cine comercial bien hecho y sin rubor) ha supuesto con el transcurso de los años un ejemplo de que nadie posee la verdad absoluta y una cura de humildad para todos los críticos (mayoría) que defenestraron esta cinta en su estreno en 1969, y ahora la encuentran como uno de los indiscutibles clásicos del gusto de todo tipo de paladares (incluidos los más exigentes). A todo ello hay que añadir el respaldo de la Academia con cuatro Oscar (mejor guión original, fotografía, canción y banda sonora original).

Pero lo que realmente ha hecho de la historia de dos singulares amigos y forajidos (Butch Cassidy, el cerebro con carisma, y The Sundance Kid, el pistolero rudo e infalible) una película única es que los actores que encarnaron a los protagonistas fueron Paul Newman y Robert Redford; trabajaban por primera vez juntos -años después acabarían de escribir su leyenda con El Golpe, ejemplo de una película perfecta- y construyeron el principio de una bonita amistad, que diría aquél, así como una de las mejores químicas que ha tenido el cine. Newman era ya una estrella consagrada cuando aceptó el papel de Cassidy, y Redford, doce años menor que éste y semidesconocido, la arriesgada apuesta del director para The Sundance Kid. Tras bastantes discrepancias con la productora, Roy Hill se salió con la suya y ya sólo hubo que guiar, acompañar y dejar hacer a estos dos monstruos de la pantalla.

Ambos personajes son ante cualquier cosa, dos amigos hasta la muerte, ejemplo de lealtad de esa que hay que visitar en un museo. Dos personas que pasaron de moda y tuvieron que huir de su país cuando la civilización se les echó encima; y precisamente este tratamiento de los protagonistas es lo que le da en 1969 a la cinta un aire moderno (alejado del Western conocido hasta entonces) y contemporáneo. Ni John Wayne ni Gary Cooper huían; lo fresco e innovador fue que ellos si tuvieron que hacerlo. De ahí la necesidad de una angustiosa persecución que durara gran parte del metraje: el espectador realmente teme por ellos (que se han hecho acreedores de esa simpatía desde el principio) y desea que escapen. A dicha simpatía y también a la inquietud que se siente por ellos influye decisivamente el perfecto y difícil equilibrio que el guión logra entre la comedia (con momentos para la retina como el de la voladura del vagón) y el drama; ejemplos de ambas cosas a la vez es la secuencia de la charla final entre los dos amigos, que refleja todo el espíritu de la cinta.

En 1994, Paul Newman fue entrevistado sobre su trabajo en este film y dijo cosas tan interesantes como que siente nostalgia de cuando se rodaban películas, ya que ahora se ruedan presupuestos, calendarios, beneficios de alguien, una fecha para el estreno. También alabó el trabajo de Redford, reconoció que comenzó una amistad parecida a la de sus personajes, y añadió que para él, la clave del éxito de la empresa fue que contó con dos actores generosos que tuvieran el sentido común de dejar actuar al otro cuando le tocaba el turno: y yo puedo suscribir que así fue. Esta es la historia de un vínculo, de una amistad verdadera, de bastante más que dos tipos con los días contados. Así de fácil y así de complicado.

Director: George Roy Hill. Año: 1969. Título Original: Butch Cassidy and the Sundance Kid. Duración: 112 min. Guión: William Goldman. Intérpretes: Paul Newman, Robert Redford, Katharine Ross, Strother Martin, Jeff Corey, Henry Jones. Música: Burt Bacharach. Fotografía: Conrad Hall.

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