Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 25 de julio de 2006
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Juan Carrasco

El Señor de la Guerra

En los últimos tiempos se ha relacionado a Nicolas Cage como posible sustituto de Christopher Reeve en el papel de Superman, que a la postre ha recaído en Brandon Routh; también es sabido que está acabando el rodaje de El Motorista Fantasma, basado en el personaje de Marvel Cómics del mismo nombre, que se estrenará en el 2007 y del que el mismo Cage es productor. Y es que el popular actor es mucho más que un fan de los cómics, es un majara de las viñetas. Cómo si no se explica que haya bautizado a su último vástago como Kal-El, nombre de Superman (hay que estar chalado y tener ganas de que se rían de tu hijo eternamente), o que, según muchas fuentes, su apellido artístico esté tomado de Luke Cage, uno de sus personajes superheroicos favoritos.

Pues bien, con semejante friki-historial del protagonista, y muy a su pesar,  aunque el título incite a pensarlo, El Señor de la Guerra no es otra película de superhéroes. Nicolas Cage interpreta con perfecta mesura a Yuri Orlov, un traficante de armas a gran escala, aunque, con el brutal cinismo que denota todo el film, él prefiere denominarse como alguien que satisface una de las necesidades básicas del ser humano. El personaje, un ucraniano afincado en los Estados Unidos, se sirve de sus contactos y de la corruptela reinante en todos los gobiernos para entrar en el self-service armamentístico dejado por el fin de la Guerra Fría en los antiguos estados soviéticos, también denominado por muchos el mayor robo del siglo XX, y revender cualquier tipo de arma por todo el planeta sin importar a quién y con que finalidad. “Si no lo hago yo, alguien se enriquecerá en mi lugar”, piensa con escasez de escrúpulos y pragmatismo alimentado de rabiosa actualidad este chico listo, evitando por todos los medios la guerra consigo mismo, pero avocado desde el principio al desastre existencial.

El realizador evita el exceso de dramatización sin por ello perder eficacia y seriedad –más bien todo lo contrario- y nos plantea una visión realista sin remilgos de la barbarie consentida por todos, especialmente en las “guerras de segunda” de África, en lugares caóticos y bajo constante e inútil S.O.S internacional como Liberia (que irónicamente quiere decir “tierra de la libertad”) o Sierra Leona. A nivel técnico tenemos que destacar una estética moderna muy interesante y unos monólogos en off del personaje de Cage, que son utilizados para narrar la historia y no tienen desperdicio; hay multitud de frases lapidarias con las que quedarse del “calibre” de “las balas cambian más a los gobiernos que los votos”, “no caben ideologías en el traficante de armas” o “los estanqueros y los vendedores de coches causan más muertes que yo”.

Apoyando la consistencia de este magnífico film nos encontramos también una brillante banda sonora, tan cínica como la historia, así como las buenas interpretaciones del resto del plantel, de las que destacamos los pequeños pero muy interesantes trabajos de Ian Holm, que corrobora que es un gran actor con el porte que le otorga a Simeón Weisz, el traficante rival de Orlov, y a Ethan Hawke encarnando a Jack Valentine, el implacable agente de la INTERPOL que no se vende porque lo que busca es la gloria.

Si podemos ponerle algún pero a esta obra es que el ritmo narrativo se va ralentizando paulatinamente hasta rozar lo excesivo, y que la relación del protagonista con su mujer está algo pillada por los pelos. Con todo,  disfruten esta agradable sorpresa que nos llega a las pantallas de cine, porque es probablemente lo mejor que va a pasar por la cartelera hasta septiembre. Ojalá me equivoque...

Dirección y guión: Andrew Niccol. Duración: 122 min. Intérpretes: Nicolas Cage (Yuri Orlov), Ethan Hawke (Jack Valentine), Jared Leto (Vitaly Orlov), Bridget Moynahan (Ava Fontaine), Ian Holm (S¡meon Weisz), Eamonn Walker (Andre Baptiste). Música: Antonio Pinto. Fotografía: Amir Mokri.

Puntuación: 7

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