Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 4 de julio de 2006
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Juan Carrasco

La Educación de las Hadas

Hace tiempo que ando con enormes ganas de hablarles de cine español –desde Volver de Almodóvar, y eso es demasiado tiempo-, pero la actualidad de la cartelera es la que manda, y hasta hoy que me he topado con la última obra de José Luis Cuerda entre los estrenos de la semana, no he podido sacarme la espinita. En realidad, esa espinita sólo ha salido a medias, porque La Educación de las Hadas no se encuentra precisamente entre lo mejor de la filmografía del director albaceteño. No digo que el film le haya salido mal, pero no ha superado el alto listón de El Bosque Animado, Amanece que no es Poco o La Lengua de las Mariposas, trabajos que lo avalan como uno de los creadores referentes del cine español. Cuerda se toma su tiempo (con ritmo pausado y característico en él) para proponernos un cuento de metafóricas hadas que viven entre las personas, pero no sólo en el mejor sentido, sino también en lo que a verosimilitud se refiere.

¿Existen los flechazos?, y ¿puede alguien enamorarse de golpe no de una persona, sino de una familia? El caso es que esto es precisamente lo que le ocurre a Nicolás, un creador de juguetes que se nos presenta como la persona perfecta, tan encantador como irreal; en una terminal de aeropuerto conoce a Ingrid y a su hijo Raúl, y como por arte de magia (demasiada magia Borrás y poco de la de verdad) ve en ellos la familia que siempre buscó, y se enamora irremediablemente. Se las ingeniará para conocerlos (en la brillante escena de la limusina), hacerse querer –imposible de otra manera, con semejante joya que es el tipo- y no soltarse de ellos nunca. Final feliz hasta que Ingrid, desesperantemente rarita toda la película, decide que como les va tan bien, deben separarse para no estropear la magia. Lo más lógico del mundo, vamos. Aunque al final de la cinta vamos comprendiendo los motivos reales de Ingrid para actuar así y alguna que otra cuestión que teníamos pendiente, uno no abandona del todo en ningún momento la sensación de que se nos escapa algo y que entenderíamos mejor todo el trasfondo si hubiéramos leído el libro en el que está basada la historia -ya se sabe que las adaptaciones son complicadas y no suelen salir favorecidas-

Lo mejor: con gran diferencia, los actores. Sobresale, como siempre, el argentino Ricardo Darín, que utiliza a la perfección esa mirada de sinceridad infinitamente profunda e intimista cuando la cámara le otorga el protagonismo sólo a él, ocupando todo el plano y emocionando al espectador al que realmente se está dirigiendo sin que se le note en lo más mínimo. El debut de Víctor Valdivia (el niño), aunque con altibajos y no del todo natural, es seguramente el soñado y su personaje, aunque algo relamido para mi gusto, tiene toda la gracia y aprueba con nota. Quien sorprende es la cantante Bebe, que tras varios coqueteos anteriores con el cine, aquí interpreta con desparpajo un papel de peso, el de la sufrida cajera de supermercado argelina que se cruza en las vidas de los protagonistas, con el mérito añadido de dar (más o menos correctamente) el pego, siendo de alicante y con acento extremeño. Incluso osa mantener, yo diría que con más que éxito, un duelo interpretativo con Irène Jacob, la estrella más lustrosa y decepcionante de la cinta, que se nota incómoda en su papel (Ingrid), tiesa cual ajo y con un español a veces tan ininteligible que saca algo de ambiente la molestia de hacer el esfuerzo para agudizar el oído.

Con todo, nunca es tarde para que te cuenten un cuento y acostarte con buena sensación.

Dirección: José Luis Cuerda. Intérpretes: Ricardo Darín (Nicolás), Irène Jacob (Ingrid), Bebe (Sezar), Glòria Roig (Luisa), Víctor Valdivia (Raúl). Guión: José Luis Cuerda; basado en la novela 'La educación de un hada'. Música: Lucio Godoy. Fotografía: Hans Burmann. Dirección artística: Josep Rosell.

Puntuación: 6

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