Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 13 de junio de 2006
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Quien Con Niños se Acuesta...
Juan Carrasco
Uno no sabe qué le puede estar acechando en cada esquina; parece un tópico, pero en ocasiones se puede acercar escalofriantemente a la pura realidad del loco mundo que nos toca vivir. El director David Slade, debutante en estos menesteres de contar historias en la gran pantalla, exagera (licencias del cine para mantener la tensión del espectador) uno de esos relatos que erizan los pelos de la nuca al verlos en las noticias. Jeff Kohlver (Patrick Wilson) es un exitoso fotógrafo treintañero típico, que queda en una cafetería para verse con una chica que ha conocido por Internet. Hasta ahí todo muy vulgar, pero la chica (Ellen Page) resulta ser precisamente eso, una adolescente de apenas catorce años; ambos van a casa de él, aún sin saber si tiene malas intenciones para con la jovencita o no (la gente es muy mal pensada), pero allí vamos a descubrir que la encantadora niña con cara de ángel tiene más peligro que un mono con una metralleta… La película, triunfadora en el último festival de Sitges, acierta con la clave del interés popular por varias vías: en plena época del remake calcado (miren La Profecía, sin ir más lejos) rodeado de bombos y platillos publicitarios, Hard Candy es una de esas producciones independientes hechas con cuatro dólares y medio, que basan su consistencia en la apuesta de encarar interpretativamente a dos actores, su éxito en la originalidad, y su publicidad en el boca-oído si gusta al público. Evidentemente, estas fórmulas son un riesgo total, y hace falta tener mucha confianza en el proyecto y suerte a espuertas para que triunfe. Sorprendentemente, los desconocidos protagonistas llevan con gran soltura el peso de la cinta sin ningún tipo de inconveniente, encarnando a dos personajes difíciles de construir de forma creíble. No olvidemos que mucho tienen que conectar guión y actores con el que está al otro lado de la pantalla para que una historia en la que prácticamente sólo salen dos personajes no aburra a la media hora. Especialmente meritoria es la fría y seria interpretación de Ellen Page, que desprende sensualidad, madurez y carácter como si tuviera el triple de su edad. La película nos recuerda con eficiencia que no siempre hacen falta presupuestos millonarios cuando hay una buena idea con la que trabajar, y reivindica el gancho que posee el no mostrarlo todo, apostando por el terror psicológico siempre como más efectivo que el terror visual. Ejemplo de ello es la escena en la que Hayley “juega a los médicos” con Jeff (brrrrrrrr)... Aunque resulte algo injusto exigir al novato realizador como si ya fuera alguien en este mundo, con esta obra se ha ganado el margen de confianza para darle ese trato, y hay que reprocharle algunos mareantes planos desde ángulos incompatibles con el realismo, sin duda fruto de la deformación profesional. Con el reconocible estilo de rodaje se nota nada más comenzar el film que el director es otro más de esa hornada que se han pasado al cine desde el mundo del videoclip y la publicidad, algo que en algunos casos como éste, no da buen resultado estético -Paul McGuigan con El Caso Slevin y Guy Ritchie con Snatch: Cerdos y Diamantes ya han demostrado que el problema no es el estilo si uno sabe adaptarlo-. Con todo, podemos afirmar de David Slade que es un diamante en bruto con muy buenas ideas, pero que aún tiene que ser pulido. “Progresa adecuadamente”, que me decían de pequeño en la escuela. Dirección: David Slade. Duración: 103 min. Intérpretes: Patrick Wilson (Jeff Kohlver), Ellen Page (Hayley Stark), Sandra Oh (Judy Tokuda), Odessa Rae (Janelle Rogers), Gilbert Jones. Guión: Brian Nelson. Música: Molly Nyman y Harry Escott. Fotografía: Jo Willems. Montaje: Art Jones. Puntuación: 6
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