Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 20 de junio de 2006
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Irrepetible
Juan Carrasco
El pasado sábado 17, la cadena Cuarenta Principales celebró en el estadio Vicente Calderón de Madrid sus cuarenta años de existencia reuniendo a más de cincuenta y cinco mil espectadores y unas cuarenta y cinco primeras figuras de la música en castellano (cuánta cifra, ¿verdad?), en el maratoniano concierto que ha sido llamado el más importante de la historia en España. El evento pudo verse (afortunadamente) en televisión por el canal Cuatro, claro está, todo queda en casa, y por semejante escaparate pasó lo más granado del presente y futuro de la música de nuestro país. No faltaron artistas como Melendi, que abrió el concierto, El Sueño de Morfeo, Amaral, Alex Ubago, que estaba matón con su look de tipo duro con barba de tres días, su pendiente y su cara de nenaza, los murcianos M-Clan (voz y calidad) con ese cantante que se parece a Woody Harrelson con peluca de payaso, y algunos más…

Pero el acontecimiento en realidad ha significado lo que ha significado por la parte emotiva, ya que se diseñó para reunir en su parte álgida a la historia viva de la música en España. Así, los más grandes autores que nos han marcado épocas y tendencias fueron homenajeados con un papel protagonista en el concierto de los conciertos y muchos miles de almas entregadas fueron su gran reconocimiento, y el gracias y hasta siempre de los espectadores de todas las edades que acudieron a la cita.

Tuvieron su momento La Unión, aullando su “Lobo Hombre en París”, Ariel Rot, que continúa siendo un truhán elegante, Tam Tam Go, Los Secretos o Miguel Bosé, con barba blanca y fondón (quién ha visto al “amante bandido” de dos décadas), haciendo las mismas tonterías en el escenario, pero con su voz bonita y profunda intacta.

Canciones que son estandarte de tanta gente como “Chiquilla” de Seguridad Social, o “Veinte de Abril” de Celtas Cortos -¿quién puede decir que nunca cantado esta nostálgica carta?- pudieron volverse a oír en plena catarsis musical del público. Un público que ya había entrado en calor con el dueto entre Hombres-G y El Canto del Loco, sus herederos naturales, y sido “Bienvenidos” por enésima vez con Miguel “Rock’n Ríos”, que se conserva como si durmiera en formol, y por encima de pasar de moda. También por encima, pero de todo, estuvo el rey Joaquín Sabina, el poeta urbano, que salió a escena impresentable (como es él), en bermudas, con calcetines altos y su bombín (imaginen el cuadro), ganándose a la gente con su mera presencia, como si todavía tuviera voz y, como él mismo dijo, fingiendo que no aparenta sus cuarenta y diecisiete. Tantos otros fueron entrando en escena que sería necesario mucho más espacio del que dispongo para mencionarlos. Y entre emociones, hasta hubo momentos para la tristeza con los sentidos recuerdos de algunos artistas hacia otros que ya no están, como el gran Antonio Flores y Joaquín “wau, wau, wauuu” Luqui, o lamentar el aspecto cadavérico y desdentado de un irreconocible Antonio Vega en las últimas –maldita y mil veces maldita droga-, pretendiendo recordarnos su “Chica de Ayer”.

Finalmente, el toque internacional lo pusieron un voluntarioso Juanes, Shakira “torturando” al respetable con su serpenteo en el escenario y provocado taquicardias, y Alejandro “Miami” Sanz, hoy nuestro artista más universal y reconocido, como broche de oro y diamantes.

En las seis horas que duró el concierto, me hicieron mirar atrás todas estas canciones que me han acompañado en el viaje de convertirme en la persona que soy hoy; también me han hecho añorar a mis amigos escoltándome en el ridículo, sentido, de berrear en los bares imaginando que no destrozo las canciones, y recordar algún que otro rasguño del corazón. Con todo el respeto para aquellos que me doblan la edad, creo que me hago mayor…
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