Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 16 de mayo de 2006
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No Hay Dos sin Tres
Juan Carrasco
Uno va al cine un fin de semana a ver Misión Imposible (cualquiera de ellas) para descargar exceso de realidad cotidiana, aburrimiento, desconectar un poco, o sencillamente pasar un buen rato de entretenimiento sin pretensiones neuronales. De primeras, el plan puede sonar bastante primitivo, e incluso algo lastimoso, pero qué diablos, todos necesitamos en ocasiones ponernos en “stand by”, y el que diga lo contrario miente o es un aburrido. Comer a la carta en un restaurante para paladares exigentes es sin duda todo un placer, pero no me digan que nunca han sentido que lo que de verdad les apetece en ese momento es un bocata de jamón, y que no lo cambiarían por ninguna (otra) exquisitez. Pues eso. Un buen cubo de palomitas, refresco, unos trailers (para ir creando expectación), y esa inconfundible musiquilla –“tiroriiiii, tiroriiiii, tiroriiiiii… tiro”– que nos comienza a hacer sentir como marranos en nuestro charco particular. Ritmo frenético, lo más agresivo posible, disparos, buenos y malos (importante tenerlos siempre localizados), coches volando y explotando a diestro y siniestro. Lo reconozco: he entrado en el cine a ver Misión Imposible III y encima lo he pasado bien. Prometo no volver a llamarme crítico de cine hasta haber rezado tres “Woody Allen nuestros” y aplacado mi conciencia a base de cine europeo independiente… No hay dos sin tres –y sin cuatro o cinco, mientras sigan pidiéndolo con fuerza los datos de recaudación–. Tom “máquina registradora” Cruise vuelve a meterse en el papel del archisecretísimo agente especial Ethan Hunt, además de co-producir esta cinta que, si bien no llega a la calidad de su hermana mayor, supera en casi todo a la segunda parte. Evitando únicamente apabullarnos la vista, se ha apostado por descargar ligeramente (que a fin de cuentas es una peli de acción) de explosión y adrenalina en favor (también ligeramente; no vayan a esperar grandes dispendios) de ingenio y argumento. Es grato comprobar con el transcurso de los minutos como el film indigna menos con fantasmadas “jamesbondianas” que su antecesora, pero sin dejar a los fans con ganas de ver esos complejos y entretenidos planes de entradas y salidas, los artilugios tecnológicos “imposibles” o las caretas suplantadoras de personas con denominación de origen. En esta ocasión el agente Hunt ha sentado la cabeza y se ha casado. Tremendo error, claro está, porque su enemigo utilizará este punto débil en su contra. ¿Se podrá actuar con la misma decisión cuando lo que amenazan no es tu vida, sino algo peor? El peso de la película reside en el ritmo narrativo y en la puesta en escena, pero (esta vez) no se ha descuidado la presentación de los personajes principales, suficientemente trabajados por Tom Cruise (aunque no pueda librarse de sus “tics” histriónicos y molestos) y Philip Seymour Hoffman (oscarizado hace unos meses por su trabajo en Capote), y que dan dimensión a la historia. Reforzando el reparto podemos encontrarnos a actores de la talla de Jonathan Rhys Meyers (Match Point) o Laurence “Morfeo” Fishburne que, por cierto, últimamente más que con sobrepeso se le ve orondo. El espectáculo está garantizado a golpe de chequera. Cárguense de palomitas sin rubor, que no se les atragantarán. Dirección: J.J. Abrams. Duración: 126 min. Intérpretes: Tom Cruise (Ethan Hunt), Philip Seymour Hoffman (Owen Davian), Ving Rhames (Luther), Billy Crudup (Musgrave), Michelle Monaghan (Julia), Jonathan Rhys Meyers (Declan), Laurence Fishburne (John Brassel). Guión: Alex Kurtzman, Roberto Orci y J.J. Abrams. Producción: Tom Cruise y Paula Wagner. Puntuación: 6
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