Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 31 de mayo de 2006
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Hay que Mojarse
Juan Carrasco
Allá por el 2000, en la primera parte de la trilogía de X-Men, los humanos, temerosos de lo que pudieran hacer los mutantes, se empeñaron en clasificarlos para tenerlos bien controlados. Para continuar con la saga, en la segunda, la obsesión consistía directamente en eliminarlos, así como suena, sin andarse con menudencias. Pues bien, en esta tercera cinta que cierra la trilogía argumental que podríamos llamar “hagamos vudú con los mutantes”, el tierno e inocente ser humano se da cuenta de que ir por ahí eliminando mutantes resulta muy bestia -además de por el qué dirán, porque no son tontos y se defienden los muy aguafiestas-; así que el nuevo plan es “curarlos” de su mutación, decidiendo en plan Juan Palomo que están todos enfermos por ir por ahí con habilidades especiales, con la consiguiente (y muy humana) inseguridad de los que no las poseen. Toma argumento fascista y real como la vida misma. Pero resulta que, como de todo tiene que haber, pues algunos mutantes, encabezados, no podía ser otro, por Magneto, deciden mostrarle a la humanidad que no son corderitos, y que para chulos, ellos. Ante la guerra que se avecina, a los poseedores del gen-x no les quedará más remedio que elegir bando, como dice el amo del magnetismo en la cinta, entre los que están con ellos y los que no. La zapatiesta superheroica está servida. La cinta, enfocada sobre todo a quien ha visto las dos primeras, pues la historia enlaza directamente con lo ocurrido con anterioridad, está dirigida por Brett Ratner (Hora Punta, El Dragón Rojo), que recoge el testigo de Bryan Singer, impecable realizador de las dos primeras, y que se ha dado al transfuguismo para encabezar la reaparición de Superman en la gran pantalla; los fans nunca lo perdonaremos. Si bien el estilo de Ratner se ha destapado más cursi e inmaduro que el de Singer, la cinta no desmerece mucho y podemos calificarla de correcta sucesora y buen final de la saga. La “facción dura”/purista más aficionada del cómic en el que se basa la historia está como loca indagando dónde viven director y guionistas para enviarles una bomba en agradecimiento a la escabechina que se hace con un buen número de personajes intocables de la Marvel. Pero a fin de cuentas, en los cómics originales también mueren los personajes a diestro y siniestro para después resucitarlos siempre. No sean intolerantes, que de eso va todo este tema mutante, y disfruten de los innumerables guiños que sí que se les hace a los más fieles en forma de presentación de personajes nuevos (véase La Bestia, Juggernaut o El Hombre Múltiple entre otros) o de cameos como el tradicional de Stan “Dónde está Wally” Lee, creador de los personajes, y que siempre hace su pequeña broma/aparición en todas las producciones basadas en figuras de la Marvel; para el que lo busque, sirva como pista que no tendrán que esperar mucho metraje para localizarlo en esta ocasión… Por otro lado, los antiguos personajes más famosos, repiten todos (así como sus actores), llevando el peso de la película. Hugh Jackman encarna de nuevo al carismático Lobezno, con más protagonismo si cabe, Halle “complejo de diva” Berry, vuelve a ser Tormenta, y los dos estandartes de los ideales enfrentados son otra vez, Patrick Stewart como Xavier y sir Ian Mc Kellen en el papel de Magneto, como siempre lo mejor de la película -no se pierdan la escena en la que “maneja” una caravana de coches como si fueran Micro Machines, o la estupenda escena del epílogo al final del film-. La era de la adaptación de cómics goza de salud gracias a títulos como X-Men. Elijan un bando (yo siempre con Magneto), agárrense a la butaca y disfruten del espectáculo… Dirección: Brett Ratner. Duración: 104 min. Intérpretes: Hugh Jackman (Logan/Lobezno), Halle Berry (Tormenta), Patrick Stewart (Profesor Charles Xavier), Ian McKellen (Eric/Magneto), Famke Janssen (Jean Grey/Phoenix), Anna Paquin (Pícara), Kelsey Grammer (Dr. McCoy/Bestia), Rebecca Romijn (Mística), James Marsden (Scott Summers/Cíclope). Diseño de producción: Edward Verreaux. Puntuación: 6
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