Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 13 de mayo de 2006
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Detectives de Medio Pelo
Juan Carrasco
Para mucha gente la obra más redonda y para todos los gustos de Woody Allen, Misterioso Asesinato en Manhatan posee claras intenciones de entretener al público, en detrimento de minutos de homenaje a sí mismo, ejercicio practicado con asiduidad por este genio inimitable en sus películas anteriores a 1993, fecha de estreno de esta desternillante historia de enredos y misterio. Fabulosamente escoltados por Alan Alda (más que perfecto en su papel), y por Angelica Huston como secundarios de lujo, el propio Allen junto a Diane Keaton –una de las actrices con las que más química ha tenido siempre- interpretan una aburrida pareja de intelectuales que encuentran, muy a pesar de él (neurótico asustadizo, claro está), una forma de revitalizar el interés en su matrimonio por medio de la investigación de lo que ella cree que podría ser un asesinato. Su vecino de avanzada edad llora (?) la muerte de su esposa tras un infarto, pero sobrevuela la sospecha de que él mismo podría haber acabado con su mujer… Misterio, exploración de la vida de pareja, la ciudad de Nueva York (uno de los verdaderos amores de Allen), momentos cómico-desquiciados, y un buen número de ingeniosos y demoledores diálogos son la materia prima de esta gran e inteligente película. Con el guión de este film el realizador supera registros de ironía que él mismo poseía, dejando momentos inmortales –la inmortalidad es la grandeza del buen cine- como cuando su personaje sale horrorizado de la ópera y dice a su esposa “no puedo oír a Wagner durante mucho tiempo; me dan ganas de invadir Polonia” o cómo, tras despertar sobresaltado en mitad de la noche, le cuenta a su mujer con total naturalidad que estaba soñando con las azafatas de la tele. ¿A quién más se le puede ocurrir un momento así? Tampoco tienen desperdicio los ataques de ansiedad que le dan atrapado en un ascensor –“claustrofobia y un cadáver, el colmo de un neurótico” se le ocurre decir en un momento así- y jugando al póker, dejando, una tras otra, expresiones de esas que luego aparecen en los centenares de libros que se han escrito sobre frases célebres en el cine y cuyos autores deberían dar comisión a Woody Allen. La tensión del argumento, con algunos momentos “hitchcockianos” está muy lograda y la acción va de menos a más según se va enredando todo, más disparatada conforme van transcurriendo los minutos, pero ganando cuerpo, para resolverse al final descubriendo que lo que de verdad interesa en una cinta de este tipo es el cómo se llega a la resolución del misterio. Pero no es para sir Alfred Hitchcock el único guiño que hay en esta cinta, ya que nos podemos encontrar homenajeados a otros mitos como Orson Welles o Billy Wilder; y lo hace como quien saluda con respeto a un igual, ya que también se agasaja él solito auto-haciéndose referencia y reverencia, alzándose con inmodestia a la categoría de estos venerados maestros. Si la chifladura puede llegar a canalizarse en forma de arte, este hombrecillo neurótico de aspecto caricaturesco es uno de los más grandes artistas que el cine jamás ha dado. Director: Woody Allen. Intérpretes: Woody Allen (Larry Lipton), Diane Keaton (Carol Lipton), Anjelica Huston (Marcia Fox), Alan Alda (Ted), Melanie Norris (Helen Moss), Lynn Cohen (Lilian House), Jerry Adler (Paul House). Año: 1993. Guión: Woody Allen y Marshall Brickman. Fotografía: Carlo di Palma. Dirección artística: Santo Loquasto. Montaje: Susan E. Morse. Duración: 108 minutos.
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