Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 4 de abril de 2006
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El País del Oro Negro
Juan Carrasco

Syriana

Si se analizan con detenimiento las (malas) noticias que aparecen en cualquier boletín informativo de cualquier día, se pueden fácilmente vislumbrar términos tan sucios y de actualidad como daños colaterales, guerra encubierta, bajo cuerda, mercenario, petróleo y muchos más. Y eso si nos centramos en las noticias a gran escala y no entramos en las que atañen a la nación. ¿He dicho nación?; mis disculpas por utilizar palabras inapropiadas. Esta noche, a modo de castigo me veré en video un par de los últimos debates en el Congreso de los Diputados, que viene a ser como el “Humor Amarillo” del país pero sin puñetera gracia; ¿país?, ya se me volvió a escapar…

Syriana supone una incursión en las arenas movedizas de ese tipo de temas que molestan a los gobiernos, especialmente al estadounidense, lugar de origen del film. Al estilo de Erin Brockovich, del oscarizado Steven Soderberg, colaborador en los guiones de este trabajo, o de La Tapadera, el experimentado guionista, pero dubitativo director Stephen Gaghan, retrata un interesante aunque deslavazado thriller político sobre lo que de verdad mueve el mundo, y lo que los poderosos están dispuestos a hacer por tener el control.

La estructura de la obra se antoja compleja y confusa en toda la primera hora de metraje, y cuesta mucho seguir el quién es quién en una trama que parece, por cómo se nos plantea a nivel visual, bastante más complicada de lo que realmente es; y eso se convierte en su principal y mayor defecto. Toda la acción es tan intocable y etérea como la propia realidad del asunto –las crudas confrontaciones que se producen por el control del petróleo árabe-, tanto que ni siquiera posee un protagonista definido, y los saltos argumentales llevan demasiado rápido y demasiado a menudo la acción de un personaje a otro, sin permitirnos un respiro para ubicarnos; al principio, muy al estilo de Traffic, atrae la atención del público por su originalidad, pero pronto se transforma en desesperación. Sin embargo, denle una oportunidad, porque detrás de tanta montaña rusa de puesta en escena hay una buena película. Recomiendo paciencia en lugar de romperle la concentración al compañero de butaca con su constante “¿pero éste que sale ahora quién (palabra malsonante a elegir) es?”, porque seguramente está igual de perdido que usted y con sus preguntas, más que lo estará. Si se es capaz de seguir la pista a los escurridizos personajes, todo empieza a encajar (más tarde que pronto), transformando gran parte de nuestra frustración en interés, con verdaderos momentos de gran calidad de guión y diálogos, dejando en boca de los personajes “perlas” como “toda su carrera ha sido utilizado, y seguramente ni siquiera sabe para qué”, o “todo el mundo es inocente hasta que lo investigan”.

George Clooney, también productor de la obra, ha sido reconocido este año con el Oscar al mejor actor de reparto, gracias a la magnífica interpretación en esta película de un mercenario especialista en Oriente Medio, papel para el que necesitó engordar alrededor de quince kilos (para que duden luego de la profesionalidad y el compromiso político de este “guapo oficial” de Hollywood).

Al final de la historia, como debe ser, el “asesino” es el elegante y amable mayordomo que sólo pretende servir a todos de la mejor manera, esbozando una leve sonrisa; leve, para no llegar a mostrar sus afilados colmillos. Hasta aquí puedo leer…

Dirección: Stephen Gaghan. Duración: 126 min. Intérpretes: George Clooney (Bob Barnes), Matt Damon (Bryan Woodman), Jeffrey Wright (Bennett Holiday), Chris Cooper (Jimmy Pope), William Hurt (Stan Goff), Christopher Plummer (Dean Whiting), Alexander Siddig (Príncipe Nasir). Guión: Stephen Gaghan; basado en el libro 'See no evil' de Robert Baer. Producción ejecutiva: George Clooney, Steven Soderbergh, Ben Cosgrove y Jeff Skoll. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Robert Elswit.

Puntuación: 6

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