Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 14 de febrero de 2006
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Secretos de Familia
Juan Carrasco

Underworld Evolution

En el 2003 tuvimos la ocasión de sorprendernos con una película de vampiros entretenida, sin demasiadas pretensiones, pero muy visual y amena; una pequeña producción llamada Underworld. Lo que nos planteaba esta cinta era un interesante enfrentamiento milenario entre vampiros y hombres-lobo, con algunos innovadores e interesantes elementos como temibles vampiros en letargo, el poder de la sangre anciana, o las balas ultravioleta. La moraleja fue ver que un título desconocido del género sin llamarse Blade ni nada por el estilo, con inteligencia y un reparto bien elegido era capaz de enganchar al público y dejar un buen sabor de boca al aficionado al cine de terror-acción-ficción. Por supuesto, la secuela –con bastante menos margen para la sorpresa y de un nivel algo inferior- no se ha hecho esperar y nos llegan a las carteleras las nuevas aventuras de Selene, la vampira vestida a lo Matrix, y de Michael, su mascota híbrida y peluda con cara de buena persona.

Más le vale a quien esté interesado en esta entrega y no haya visto la primera parte, alquilársela y ponerse en antecedentes, porque estos cien minutos aproximados de metraje son más que nada un epílogo de lo ya visto anteriormente, con una cantidad mucho mayor de tortas, muy bien coreografiadas (eso si), rellenando donde no hay para más, y en el que se desvelan los secretos finales de la historia; así que si no sabes bien de qué va todo, cuesta seguirle la pista al quién es quién entre tanto abuelo de hijo de nieto de sobrino de vampiro (todo queda en familia).

La estética vuelve a ser el punto fuerte, con unos tonos azulados muy bien encajados en el oscuro de la noche, y con una Selene (Kate Beckinsale, que repite) enfundada en cuero negro y armada hasta los dientes (o más bien los colmillos), como mandan los cánones, muy a la altura estilística de la obra. Las mejoras vienen por parte de los efectos especiales, que sin acaparar tienen un papel más relevante -se nota el subidón de presupuesto-, y de la fantástica música “cañera” de Marco Beltrami, para comprársela y oírla en la ducha, sin duda.

Acompañada con el “kit de supervivencia” del buen espectador, consistente en bidón grande de palomitas, refresco XXL y cantidad exagerada de “marranadas” de chocolate y gominola (al final siempre nos puede la gula al comprar y sobra para una semana), la cinta gana un par de puntos más, así que les recomiendo la experiencia –antiácido en la recámara-, al igual que la encantadora encargada del ambigú hizo acertadamente conmigo.

Dirección: Len Wiseman. Duración: 103 min. Intérpretes: Kate Beckinsale (Selene), Scott Speedman (Michael Corvin), Tony Curran (Marcus), Derek Jacobi (Alexander Corvinus), Bill Nighy (Viktor), Steven Mackintosh (Tanis), Zita Görög (Amelia), Brian Steele (William), Shane Brolly (Kraven). Guión: Danny McBride; basado en un argumento de Len Wiseman y Danny McBride. Música: Marco Beltrami. Fotografía: Simon Duggan. Dirección artística: Chris August.

Puntuación: 5

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