Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 21 de febrero de 2006
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Estrella Rota
Juan Carrasco
A falta de Lenins, Napoleones, Ches Guevara o Juanas de Arco, en Estados Unidos se sigue recurriendo a los cantantes míticos para repasar la grandeza de su cultura y de paso dar a luz una biografía cinematográfica tras otra, cargadas todas ellas de moralejas y galardones autoconcedidos. El año pasado la historia del controvertido Ray Charles, que arrasó en taquilla –estadounidense, sobre todo-, y la sublime actuación de su protagonista, el merecidamente ganador del oscar Jamie Foxx, dieron sin duda pie y medio a la cinta que nos atañe buscando otro saco de premios -que por otro lado están más que “cantados”-. A ésta han precedido, y también seguirán, muchas más historias de heroecillos musicales populares a los que se les pretende dar el halo de conquistador del Nuevo Mundo o de descubridor de la vacuna contra la estupidez; las biografías “retocadas” en la pantalla, o “biopics” (como se las ha bautizado), están de moda, y ya se sabe que nunca se abandona una moda hasta que ésta no ha aburrido al mayor fan y engordado con el último centavo la cuenta bancaria de algún productor. Que Elvis nos pille confesados… En este caso, la cinta bien filmada, pero difícilmente memorable del director de Inocencia Interrumpida y Cop Land –muestra ambas de que es un gran director de actores, ya que logró en la primera que Angelina Jolie ganara un oscar y que Sylvester Stallone pareciera actor en la segunda-, nos lleva a la tormentosa (claro está) vida del cantante de Country legendario (bastante menos legendario fuera de las fronteras USAmericanas) Johnny Cash y todos los quebraderos interiores de su estrellato. Las interpretaciones del estupendo Joaquin Phoenix –en cuyo palmarés, además de haber sido novio de Liv Tyler, ya figura una nominación a los oscars por su papel de secundario en Gladiator- y de Reese Witherspoon (Una Rubia Muy Legal), que cotiza al alza, les han valido la candidatura a mejor actor y actriz de este año 2006, quizá ella con más posibilidades que él de llevarse el gato al agua. No seré yo el que desmerezca las dos buenas (que conste en acta) actuaciones -ambos incluso llegaron a aprender a cantar para no ser doblados en los momentos musicales-, pero la poca química entre los dos actores y la falta de pasión en el escenario denotan que éste año los oscars están baratos. El guión se centra en los caminos de zarzas que Johnny Cash debe atravesar para cumplir su sueño, que resulta ser menos dulce de lo que esperaba -por eso lo llaman sueño: nunca es del todo real-, y en su escarceo (por ser suaves) con las drogas, algo muy típico de estas estrellas que alcanzan la cumbre y desde allí, víctimas del vértigo, se acercan demasiado al borde para contemplar el infierno desde arriba. Nada que comentar sobre los secundarios, planos y poco trabajados – su padre le odia porque sí, se casa tan a hurtadillas que no se entera ni el espectador…- en favor del tiempo que se le dedica a incluir todos los momentos posibles de la vida del artista (es lo que tiene el género: mucho instante y poco tiempo). Todo esto desembocará en un digno final que nos recrea el concierto más famoso de Johnny Cash “At the Folsom prison”, en la susodicha cárcel y convertido en disco en directo, que le aportó el punto que le faltaba para convertirse en historia y, de paso, superar en ventas a los mismísimos Beatles. Resumiendo, musical que no aburre, pero que tampoco está a la altura de tanto premio y nominación, sin los que, por otro lado, poca gente iría a ver fuera de Estados Unidos. Ideal para todos los que piensan que los americanos no tienen cultura propia. Dirección: James Mangold. Título Original: Walk the line. Duración: 136 min. Intérpretes: Joaquin Phoenix (Johnny Cash), Reese Witherspoon (June Carter), Ginnifer Goodwin (Vivian Cash), Robert Patrick (Ray Cash), Tyler Hilton (Elvis Presley), Waylon Malloy Payne (Jerry Lee Lewis). Puntuación: 6
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