Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 23 de enero de 2006
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Rebelde Con Causa
Juan Carrasco
El hábito no hace al monje. La figura de Martín Lutero significó el primer cisma importante de la historia con la todopoderosa Iglesia, así como posible pregunta de cualquier examen de historia sobre la transición de la Edad Media al Renacimiento. El fiel cordero de Dios le salió al Santo Padre más bien cabrito, y secundado -a veces sin querer, que ya se sabe lo mucho que el ser humano puede idealizar algo o alguien con fines destructivos- por un pueblo harto de tiranías y abusos, se le rebeló al Papa León X provocando una ruptura definitiva. Y es que la época no era muy propicia para las personas espirituales y piadosas, y la corruptela estaba a la orden del día en el imperio comercial de Roma, dirigido por un Papa que más se pareció a un predecesor lejano de Al Capone (llamándose León no podía estar destinado a ser ningún Santo), que al gran líder espiritual de la época en el mundo. Lutero supone pues, una interesante pero exageradamente partidista –no olvidemos que la cinta se ha rodado bajo producción germana- visión crítica de la oscura relación entre el poder eclesiástico y el dinero, basada desde hace muchos siglos en la ignorancia del pueblo llano. En el terreno estrictamente cinematográfico, sin el bombo y tronío de otras superproducciones históricas, la obra se deja ver, resultando por momentos atractiva, y se aproxima a la complejidad de aquellos años de apogeo renacentista y de excesos que ahora nos cuesta incluso creer. Bien ambientada y cuidando los detalles estéticos, las carencias más llamativas de esta obra son seguramente el exceso de diálogo, que parece haberse concebido para un telefilm más que para una película, y la sobreactuación en las escenas místicas de Joseph Fiennes (Shakespeare in Love, El Mercader de Venecia), que en vez de sufrir crisis espirituales, más bien parece estar majara perdido. Con una ambientación más lúgubre y otro protagonista –no es que Fiennes, acostumbrado a las galas del siglo VXI, no esté correcto, sino que hay muchos actores que le habrían aportado mucho mejor el carácter necesario- la obra les habría quedado seguramente bastante más “coqueta”. Con respecto al resto del plantel, tenemos necesariamente que destacar a un gran Alfred Molina (el temible Octopus de Spider-Man 2) que vuelve a estremecer en papel de malo (esta vez va de inquisidor), secundado por un sólido Bruno Ganz (El Hundimiento), y un desafortunadamente pusilánime Torben Liebrecht encarnando al Emperador Carlos V, uno de los más grandes que ha habido en la historia. Mención aparte merece el por desgracia recientemente desaparecido Sir Peter Ustinov: en ésta película realizó su última aparición en la gran pantalla encarnando al rey Federico el Sabio. El papel no es muy afortunado, porque el personaje no está del todo definido y parece chochear en todo el metraje (más culpa del guión que de la avanzada edad de este grandísimo actor poseedor de dos Oscars, y ya leyenda), y no parece rendirle el homenaje adecuado al que será siempre recordado por sus interpretaciones de Lentulo Batiato en Espartaco y de Hercules Poirot en seis de las adaptaciones del personaje de Agatha Chirstie al celuloide. Descanse en paz, gran persona y colosal actor. UNICEF y el cine te echarán de menos por igual. Dirección: Eric Till. País: Alemania. Duración: 121 min. Intérpretes: Joseph Fiennes (Lutero), Claire Cox (Katie), Peter Ustinov (Rey Federico el Sabio), Benjamin Sadler (George Spalatin), Bruno Ganz (Padre Johann von Staupitz), Jochen Horst (Profesor Carlstadt), Jonathan Firth (Girolamo Aleander), Alfred Molina (Johann Tetzel), Uwe Ochsenknecht (Papa León X), Mathieu Carrière (Cardenal Cajetan), Torben Liebrecht (Emperador Carlos V). Guión: Camille Thomasson y Bart Gavigan. Música: Richard Harvey. Fotografía: Robert Fraisse. Vestuario: Ulla Gothe. Puntuación: 6
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