Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 16 de enero de 2006
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Dos Policías Rebeldes
Juan Carrasco
El novel realizador francés Olivier Marchal ha logrado reunir a Daniel Auteuil y a Gerard Depardieu, las más ilustres narices del cine de su país, en esta interesante obra que ha causado sensación en el 2004; en Francia la avalan los nada menos que once galardones cinematográficos que rozó, aunque finalmente no alcanzara ninguno y se acabara conformando (que no está nada mal) con las nominaciones. Hace tiempo que el director, ex-policía él mismo, deseaba dedicar un film a su compañero Dominique Loiseau, miembro de la Brigada de Antidelincuencia Organizada que acabó con una peligrosa banda criminal en los años 80. Y para ello se ha rodeado de un sagrado triunvirato del cine galo: Gérard Depardieu (no necesita presentación alguna), Daniel Auteuil (Salir del Armario, La Viuda de St. Pierre) y André Dussollier (Vidocq, Amelie), con Valeria Golino (Frida) de compañía de lujo y excepción. Destacan sobre todo Auteuil y Depardieu, muy sobrios en personajes antagónicos que, si bien con intereses muy distintos, pugnan con todos los medios a su alcance por sobrevivir a la “cadena alimenticia” en que se está convirtiendo su último caso. París. Una banda de inusualmente violentos atracadores funciona con total impunidad. Por distintas circunstancias se ven envueltos en el caso Léo Vrinks (Daniel Auteuil), jefe de la Brigada de Investigación e Intervención, y Denis Klein (Gérard Depardieu), jefe de la Brigada de la Represión de la Delincuencia –menudos nombrecitos se gasta la gendarmerie–: el que consiga atrapar a la banda ascenderá y se convertirá en el jefe del 36, Quai des Orfèvres, sede de la Policía Judicial. Aflorará la disputa entre los dos policías, antaño amigos, pero a los que ahora separan sus vidas, sus equipos y una mujer, Camille Vrinks (Valeria Golino). Sin embargo, la recompensa es tan suculenta que todo se les va demasiado de las manos y uno acaba no teniendo claro quiénes son los delincuentes y quiénes los agentes de la ley… La trama, con vaivenes que (sin llegar a sorprender) mantienen los niveles de interés en todo momento, y un final algo débil que corresponde poco con la naturalidad de la que se ha hecho gala en la narración, puede decirse que es razonablemente original en un mundo, el policiaco, tan desgastado por el cine. El guión, contundente y atractivo, con la ayuda de una buena fotografía y de enormes dosis de crudo realismo (no confundir con efectismo desagradable), logra un acercamiento al a veces sórdido mundo de la policía y sus asuntos internos. Desde el punto de vista de la diversión, la única flaqueza de la trama es la ausencia de giros inesperados que nos hagan abrir los ojos como platos; sin embargo, es un inconveniente menor: uno puede dejarse llevar sin problemas por una trama interesante y que, justo por no ser excesivamente pretenciosa, se hace amena y creíble. Demasiado a menudo en las cintas de hoy se confunde lo complejo con lo atrayente, y muchos films pierden la tensión que intentan crear al introducir deliberadamente, y a modo de recurso-gancho cutre, elementos inesperados que no siempre encajan bien. Soplones, traiciones, corrupción y delincuencia. Como diría Don Vito Corleone con su prominente mandíbula y cara de “la culpa es del mundo, que me ha hecho así”, asuntos… sucios. Dirección: Olivier Marchal. Título Original: 36, Quai des Orfebres. Duración: 110 min. Guión: Olivier Marchal, Julien Rappeneau, Franck Mancuso, Dominique Loiseau. Intérpretes: Daniel Auteuil (Léo Vrinks), Gérard Depardieu (Denis Klein), André Dussollier (Robert Mancini), Roschdy Zem (Hugo Silien), Valeria Golino (Camille Vrinks), Francis Renaud (Titi Brasseur), Catherine Marchal (Ève Verhagen), Anne Consigny (Hélène Klein), Solène Biasch (Lola Vrinks 11 años), Aurore Auteuil (Lola Vrinks 17 años). Fotografía: Denis Rouden. Música: Erwann Kermorvant & Axelle Rendir. Puntuación: 7
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