Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 1 de agosto de 2005
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¿Las Apariencias Engañan?
Juan Carrasco
Sonrisas, modales exquisitos, lenguas viperinas, lujosos caprichos, celos y traiciones a discreción son la sal, el aceite y el vinagre de cualquier buena ensalada de época, como es el caso de A Good Woman. El realizador Mike Barker lleva con gran acierto a la pantalla su propia versión de la obra de Oscar Wilde: El abanico de Lady Windermere. Situando la historia en los años treinta; Robert (Mark Umbers) y Meg (Scarlett Johansson) son dos recién casados de la alta (claro está) sociedad neoyorquina, que pasan sus vacaciones en la costa italiana relacionándose con ricachones apoltronados aburridos de no hacer nada (ellos), y “loros” vestidos de seda, hartas de chismorrear también aburridas de no hacer nada (ellas). Pero toda esta monotonía cambiará al aparecer un inesperado obstáculo en su relación: la Sra. Erlynne, una atractiva mujer de muy mala fama interpretada magistralmente por Hellen Hunt. Robert mantiene con ella un trato mucho mayor del que quiere reconocer y Meg, al igual que el resto de la alta sociedad, sospecha que los dos mantienen un romance. Sin embargo, el secreto que une a los dos es prácticamente inimaginable… Las armas para que esta buena película funcione no son nuevas: unos diálogos que no tienen desperdicio, situaciones enrevesadas y, sobre todo, interpretaciones de lujo. Uno no puede concebir una convincente cinta de este tipo sin estar cimentada por buenas actuaciones, ya que el género de época también es por definición un género de actores. Todo el reparto aparece como un sólido bloque, sin puntos débiles, donde destacamos al siempre efectivo, ejemplo de regularidad, Tom Wilkinson, a Scarlett Johansson, la indiscutible estrella “polar” (actriz más de la escuela del método que de raza) emergente de Lost In Translation, o de La Isla, de inminente estreno. Pero por encima de todo hay que resaltar a Hellen Hunt, que convence con su papel de que ha nacido para interpretar el papel de madura y peligrosa seductora con trajes y joyas de otra épocas donde la sutileza y la finura lo eran todo, que no es cualquier cosa; la forma de ponerle el anzuelo a Lord Windermere, explicando el lenguaje amatorio del abanico se convierte en el momentazo de la película. Con “inocentes” charlas de amigos, cínicas dobles intenciones y un buen puñado de sutiles y atemporales matices de la vida en sociedad, el guión, que inevitablemente sustituye parte de lo imprevisible de la obra de teatro por detalles vistosos propios del cine, nos enseña que por mucho que se disfrace con joyas y encajes, como en todos sitios, no siempre es oro todo lo que reluce. Curiosidad: las citas más célebres de Oscar Wilde pertenecen a esta obra. Una delicia para la vista y, sobre todo, los oídos. Dirección: Mike Barker. Países: Italia, Reino Unido y España. Duración: 93 min. Intérpretes: Helen Hunt (Mrs. Erlynne), Scarlett Johansson (Meg Windermere), Tom Wilkinson (Tuppy), Stephen Campbell Moore (Lord Darlington), Mark Umbers (Robert Windermere), Milena Vukotic (Condesa Lucchino), Diana Hardcastle (Lady Plymdale), Roger Hammond (Cecil), John Standing (Dumby), Jane How (Sra. Stutfield). Guión: Howard Himelstein; basado en la obra de Oscar Wilde. Música: Richard G. Mitchell. Fotografía: Ben Seresin. Puntuación: 7
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