Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 11 de julio de 2005
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¡Que Vienen los Marcianos!
Juan Carrasco
En la década de los 50, en plena guerra fría, las películas de extraterrestres malvados que no pretendían más que conquistarnos y someternos estaban a la orden del día; después, en los 80, el temido gigante comunista hacía aguas y olía a democracia, con lo que era la hora de tender la mano a los pobres alienígenas que en el fondo sólo querían relacionarse y hacer amiguitos a la voz, entre otras, de “mi caaaaaaaaasa, teléeeeeeeefono” (que ya nos vamos conociendo, señor Spielberg). Últimamente los extraterrestres vuelven a ser más malos que un dolor de muelas, recuperando historias que ya utilizara en su época Orson Welles para atemorizar radiofónicamente de manera magistral a una población estadounidense que en 1938, lógicamente, vivía otros tiempos. La última adaptación de La Guerra de los Mundos, la obra de H.G Wells, de la mano de Steven Spielberg (¿quién si no?) es el más fiel reflejo de lo comentado. Escenas apocalípticas con aviones cayendo sobre la multitud y terribles cacharros que vienen de Europa a exterminar lo que vean a su paso son algunos ejemplos del ¿sutil? repaso que el cine estadounidense pretende darle a su personal e intransferible visión de la actualidad mundial. ¡Que vienen los marcianos! Pensar es gratis y no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que la historia del cine por fin tiene su película sobre el 11-S. Quien quiera entender, que entienda. Pero no caigamos en el mismo error y alejémonos de discursos panfletarios. La obra en sí, es de justicia decirlo, está muy bien narrada por un maestro del género -que por algo Spielberg es Spielberg-, con unos efectos técnicos y de sonido impecables y muy, pero que muy espectaculares. Todo hasta ahí muy bien, pero el problema es que el resto de los ingredientes de la obra, trasfondos aparte y centrándonos en lo que es la envoltura en si de la historia, no cuelan. No pretendo desmerecer la estupenda obra de Wells (hay que ponerse en la época), ni los efectos bien conseguidos, pero estamos en pleno siglo XXI, y nuestros humildes cerebros que viven en la era de la información han visto demasiados Matrix para tragar con esto. Los marcianos verdes cabezones, superiores en inteligencia y tecnología, pero torpes en sus cálculos para que todo salga bien, en sus máquinas enormes de tres patas, y lanzando (sin motivación explicada) rayos desintegradores de personas y ropa interior, que no de camisas y pantalones, son demasiado para el espectador, si se le pide, como es el caso, que vea la película tomándosela en serio. Con sus “tics” de siempre, Tom Cruise en el sobreactuado papel de humilde trabajador portuario, es otra de las cosas que definitivamente no cuelan, y Dakota Fanning, la que está siendo vendida como el joven prodigio de la década, aquí no demuestra más que potencial de futuro. Los mínimos papeles de Miranda Otto (El Señor de los Anillos: El Retorno del rey) y de Tim Robbins -trabajar con un director de prestigio a toda costa no siempre ayuda a mantener tu caché- no aportan nada, exceptuando cuando el personaje de éste último dice “No pueden ocupar este país; las ocupaciones siempre fracasan”, que se convierte, por lo irónico, en el momento de la película, junto con la antológica escena de la multitud esperando tras la barrera a que pase un tren en llamas. Nada más asomarse por la Tierra, yo me puse en seguida de parte de los alienígenas para que acabaran con los insoportables protagonistas, pero con el esperado final dulzón, estaba cantado que ni siquiera me iba a llevar esa alegría… Dirección: Steven Spielberg. Duración: 116 min. Intérpretes: Tom Cruise (Ray Ferrier), Dakota Fanning (Rachel), Miranda Otto (Mary Ann), Justin Chatwin (Robbie), Tim Robbins (Ogilvy). Guión: Josh Friedman y David Koepp; basado en la novela de H.G. Wells. Música: John Williams. Fotografía: Janusz Kaminski. Montaje: Michael Kahn. Puntuación: 4
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