Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 18 de julio de 2005
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Qué Bueno que te Fuiste
Juan Carrasco

No Sos Vos, Soy Yo

¿Por qué las desgracias ajenas, especialmente las sentimentales, nos hacen reír? Lejos de filosofar, que estamos en época de descanso, la respuesta está clara: no hay nada como una buena situación (ajena) de desamor al límite y narrada con gracia para propiciar unas carcajadas cómplices y sinceras. Bien lo sabe el cine argentino, tan acostumbrado a crear pequeñas grandes historias con esa pasmosa naturalidad característica, y no hay curso cinematográfico que falten a la cita del histriónico treintañero acomodado y las “boludeses” que es capaz de hacer por amor.

En esta ocasión, quien asalta nuestras pantallas es Javier (convincentemente interpretado por el desconocido, al menos en España, Diego Peretti), un cirujano plástico que decide trasladar su vida a Estados Unidos con María, la mujer con la que acaba de casarse. El plan consistirá en que ella viaje a casa de unos amigos en Miami para abrir camino, y el mientras venderá todas sus posesiones para dejar atrás su antigua vida y comprar un billete de avión hacia el nuevo futuro de ambos. Cuando ya está todo ultimado (y vendido), y el esperando en el aeropuerto con el billete en la mano, recibe una llamada desde Miami de María confesándole que hay otro hombre que ha conocido allí y que no quiere que vaya, porque lo suyo se ha acabado. Menudo papelón, ¿no? Por supuesto, crisis nerviosa al canto, psiquiatra (claro está) y mejor amigo, paciente hasta decir basta, en cuyo hombro “shorar” incluidos. Tampoco faltarán a la exitosa mezcla ex compañeras de instituto a las que depredar para sentirse otra vez valorado y hasta un perro; todo por un poco de estabilidad emocional. Finalmente aparecerá en su vida otra mujer y alguna que otra sorpresa más. Toda esta delirante historia de infortunio y el rostro de desgraciado del propio protagonista consiguen que esta tragicomedia (sin llegar del todo a “traji” ni a comedia) a veces te haga reír con el auto compadecerse cargante de este pobre diablo, y otras, que te identifiques y desees que al “angelico” le salga algo bien para variar.

De cintas como ésta se aprenden dos cosas fundamentales: la primera es que una película poco original y sin pretensiones, pero bien realizada, no llegará al reconocimiento mundial ni al salón de la fama, pero puede ser entretenida como la que más; la otra es que los actores argentinos siguen sin envidiarle nada a nadie, y sin medios, salen hasta de debajo de las piedras, lo cual es una buena noticia para el cine.

No se pierdan la banda sonora, siempre al servicio de la historia, formada por estupendas canciones que ayudan a definir las situaciones, con la participación de lujo de Andrés Calamaro y del recientemente oscarizado en esta categoría Jorge Drexler.

Ni que decir tiene que tanto sufrimiento tiene que llegar de alguna forma a buen puerto, pero al tratarse de una comedia romántica americana donde los estadounidenses nada tienen que ver, siempre nos queda la estupenda sensación de no estar del todo seguros de cómo acabará, por muy evidente que parezca el final.

Dirección y guión: Juan Taratuto. Duración: 105 min. Intérpretes: Diego Peretti (Javier), Soledad Villamil (María), Cecilia Dopazo (Julia), Marcos Mundstock (Analista), Luis Brandoni (Padre de María), María Eugenia Tobal (Lola), Mariana Brisky (Laura), Hernán Jiménez (Martín), Roly Serrano (Etchepare). Música: Diego Grimblat.

Puntuación: 6

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