Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 16 de mayo de 2005
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Blasfemia
Juan Carrasco

El Reino de los Cielos

Las comparaciones siempre son odiosas, pero Ridley Scott se ha empeñado en hacerlo inevitable. Tras triunfar en todos los sentidos con Gladiator en el año 2000, se embarca ahora en otra aventura épica y gigantesca con espadas, amores, grandes batallas, asedios y demás espectacularidades, que ve la luz en las salas de cine con el nombre de El Reino de los Cielos. El escenario en el que se enmarca la historia (la lejana época de las Cruzadas, etapa oscura de la historia de la cristiandad) es inmejorable, el director demuestra que sabe lo que quiere y los trabajos de montaje, fotografía y sonido son de película colosal. Nadie dice que no sea una cinta recomendable para pasar un buen rato; sin embargo, por mucho que quisiéramos, y por muy predispuestos a pasarlo bien que vayamos al cine, el retrato sobre la toma de la Jerusalén cristiana a manos de Saladino que nos hace Scott no es Gladiator ni de lejos.

La introducción, acelerada y a trompicones, nos lleva rápidamente a entrar en una materia fría y sin alma, con grandes pausas sin nada que contar, y que no logra emocionar nunca, por muy épica que se quiera vender desde carteleras o trailers; ni siquiera aquellos que buscan la espectacularidad sobre todas las cosas se verán del todo saciados de sed de batalla. Por otro lado, el alegato antibelicista (obviamente bastante fuera de lugar) en que se quiere convertir el film, nos deja muy huérfanos de buenos y malos (exceptuando a modo de remiendo a los templarios), siempre necesarios en una cinta de estas características.

Los bidimensionales personajes están poco (y en algunos casos como la ridícula subnormalidad de los grandes estrategas que defienden Jerusalén, también mal) desarrollados, y sus ilustres actores, aunque no desentonan, tampoco destacan. Empezando por Orlando Bloom, que por el momento sólo ha demostrado ser una estrella decorando carpetas de adolescentes con su belleza suave y frágil, y aún le falta algo para acometer un papel que requiera la fuerza y la personalidad de éste. Sin duda, el mejor, Ghassan Massoud en el papel de Saladino. El papel de Edward Norton en la leprosa piel del rey Balduino IV, al que no se le ve la cara bajo su estética máscara en toda la película, lo podría haber realizado hasta Steven Seagal; especialmente tras el doblaje, al quedarnos sin su cara y también sin su voz. No obstante, ver al personaje de Norton más expresividad con el rostro tapado todo el tiempo que, por ejemplo, al de Jeremy Irons con el suyo al descubierto nos da una idea del gran actor que es y de lo que nos hemos perdido.

Y ya puestos a blasfemar, cuando a mitad de la película se oye la conocidísima (encima eso) música de El Guerrero Número 13 con un par de notas distintas, traspasa la barrera que hay entre el descaro y el plagio; ¿cómo puede haberlo permitido Jerry Goldsmith? (de verdad que no exagero, ya lo verán, ya…).

La obra tiene los mimbres para aprobar por los pelos, pero si te dicen que su autor es el mismo de Alien, Blade Runner, Black Rain, Thelma y Louise, Black Hawk Derribado o Gladiator, pues lógicamente decepciona. Si, después de todo, el reino de los cielos va a terminar siendo así, es mejor no tener ninguna prisa por morirse…

Dirección: Ridley Scott. Título Original: Kingdom of heaven. Duración: 145 min. Intérpretes: Orlando Bloom (Balian de Ibelin), Eva Green (Sibylla), Jeremy Irons (Tiberias), David Thewlis (Hospitalario), Brendan Gleeson (Reynaldo), Marton Csokas (Guy de Lusignan), Liam Neeson (Godofredo de Ibelin), Alexander Siddig (Imad), Ghassan Massoud (Saladino), Velibor Topic (Almaric). Guión: William Monahan. Música: Harry Gregson-Williams. Fotografía: John Mathieson. Vestuario: Janty Yates.

Puntuación: 5

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