Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 4 de abril de 2005
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No Sólo Música
Juan Carrasco

Los Chicos del Coro

Los chicos del coro ha sido el mayor obstáculo que Alejandro Amenábar y su Mar Adentro han tenido que salvar para obtener este año el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Seguramente, la obra de Amenábar sea más completa en todos los sentidos -de ahí el galardón-, pero si en Hollywood existiera el premio especial del publico, como ocurre en otros certámenes, habría recalado sin duda (cegadores orgullos patrios aparte) en esta entrañable cinta de Christophe Barratier. Es una de esas películas agradecidas de ver; tierna y sensible, sin empalagar en ningún momento, hace que nos dejemos contagiar emociones de manera cómplice a lo largo de todo el metraje (muy diferente a tratar de imponer a nadie lo que, según el guión, hay que sentir).

La “acción” comienza en la Francia de nuestros días, cuando después de cincuenta años y con motivos bastante definidos, se reencuentran dos antiguos compañeros de internado que empiezan a rememorar el ultimo año que pasaron allí. La memoria de los protagonistas nos transporta tras esta breve introducción a 1949, donde transcurrirá ya toda la narración hasta llegar al precioso colofón de la obra que es su final. Esos recuerdos les llevan a contarnos la historia de cómo el nuevo cuidador del internado, con su bondad y su idea de hacer un coro de aquellos niños sin remedio, les cambió la vida a ambos.

Salta a la vista el gran trabajo de casting realizado, ya que los actores, además de interpretar de forma notable, dan la imagen de los personajes con sólo verlos. Gérard Jugnot desborda simpatía y humanidad nada más aparecer con su maleta a cuestas por primera vez en la pantalla. Los niños, además de cantar como los ángeles, son realmente convincentes en el día a día de sus problemáticas vidas (al más pequeño dan ganas de llevártelo a casa).

¿Qué decir sobre la maravillosa banda sonora? No sólo es uno de los puntales de la película (realmente forma parte de la historia), sino que además se ha convertido en la más vendida este año en nuestro país, entre otros. La música es uno de los elementos que contribuyen a que la obra en su conjunto transmita optimismo y una visión amable de la vida, bastante escasa en nuestros días, sin que por ello falten los necesarios toques de amargo realismo.

Sin duda, de lo mejor que ha pasado este año por nuestras pantallas y la perfecta película a la que ir con tu madre al cine.

Dirección: Christophe Barratier. Países: Francia y Suiza. Título Original: Les choristes. Duración: 95 min. Intérpretes: Gérard Jugnot (Clément Mathieu), François Berléand (Rachin), Kad Merad (Chabert), Jean-Paul Bonnaire (Padre Maxence), Marie Bunel (Violette Morhange), Paul Chariéras (Regente). Guión: Christophe Barratier y Philippe Lopes-Curval; basado en la película 'La cage aux rossignols' (1945) de Jean Dréville. Música: Bruno Coulais. Fotografía: Carlo Varini y Dominique Gentil.

Puntuación: 8

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