Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.
Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor. Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio. Email: corleonne76@yahoo.es |
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Fila 7
Ceuta, 7 de febrero de 2005
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Tortura Ninja
Juan Carrasco
En los últimos años, la industria del cine ha descubierto el gran filón que es trabajar mano a mano con la del cómic. Creadores, ejecutivos y productores de ambos campos han puesto decididamente la maquinaria en marcha para exprimir ese inesperado interés general por los superhéroes demostrado en taquilla, que, a fin de cuentas, es lo que importa. Muy a pesar de los puristas, es lógico y evidente que para representar un cómic en la gran pantalla, primero hay que “traducirlo” al lenguaje cinematográfico. Esto incluye ciertos cambios estéticos y de guión que, tratados con rigor y seriedad no desvirtúan las viñetas originarias, sino que las adaptan lo justo y necesario para que el profano también pueda llegar a ellas sin que el entendido comprensivo llegue a molestarse; y en algunos casos realmente se ha hecho un gran trabajo (véanse personajes bien tratados por la pantalla como los X-Men o Spider-Man). Pero en el caso de que el proyecto no esté cuidado, se corre el peligro de cruzar la frontera que existe entre contentar más o menos a todos y faltar al respeto al espectador, y doblemente si, además, éste es un autentico aficionado al tema. El inconcebible éxito de Daredevil, que protagonizaba Ben Affleck y en el que ya aparecía el personaje de Elektra en la piel de Jennifer Garner, llevó a los productores a aprovechar el interés de adolescentes con granos y demás hormonas con patas por la protagonista (y sus vestidos de cuero); el resultado es una nueva entrega de las “aventuras”, esta vez en solitario, de la ninja más famosa de la Marvel a cargo de Rob Bowman (Expediente-X, la película). Elektra regresa de la muerte convertida en la mejor asesina a sueldo que existe; pero un día recibe un encargo bastante más difícil de lo habitual…A todo ello sumémosle, por supuesto, malos con nombre estúpido y superpoderes a los que zurrar fácilmente. Porque, no lo olvidemos, Elektra también posee un buen ramillete de habilidades especiales, entre las que destacan su asombrosa agilidad, un místico poder que le otorga precognición y, sobre todo, la capacidad de moverse con el modelito que le han encasquetado a la pobre para que quede mas “resultona”. Ante tanto retortijón argumental, ya se habrán dado cuenta de que todo el parecido con el cómic de la Marvel se termina en los nombres de los personajes y que la cinta es mala de solemnidad. Las luchas son más bien escasas (para lo que uno espera de una película de este tipo), y las que hay, son tremendamente carentes de imaginación y espectacularidad. Y si lo que buscaban (ilusos) era una buena actuación de alguien, habrá que esperar a mejor ocasión, y, ya que estamos, mejor película, porque los actores están para que les hagan un favor y olviden que han participado en “esto”. Jennifer Garner desfila en una pasarela de moda cuando anda, y en vez del tormento y dolor que supuestamente padece su personaje, sólo nos transmite el nuestro propio por tener que estar aguantándola; bien podría haber aprendido de Uma Thurman en Kill Bill como ejemplo de interpretación-acción. El resto del reparto, acartonado y artificial, no sube del nivel de la protagonista (y ya es difícil). Cuando en un momento del final de la película, uno de los personajes principales le dice a Elektra “¿volveré a verte?”, el espectador responde irremediablemente desde su butaca: ¡no, por favor! Y no es para menos, porque esta película no merece otra cosa que ser tomaba a broma antes de caer en el olvido. Dirección: Rob Bowman. Duración: 89 min. Intérpretes: Jennifer Garner (Elektra), Goran Visnjic (Mark), Will Yun Lee (Kirigi), Cary-Hiroyuki Tagawa (Roshi), Terence Stamp (Stick), Kirsten Prout (Abby), Natassia Malthe (María Tifoidea), Chris Ackerman (Tatuaje), Bob Sapp (Piedra), Edson Ribeiro (Kinkou). Guión: Zak Penn, Stuart Zicherman y Raven Metzner. Música: Christophe Beck. Puntuación: 1
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