Juan Carrasco De las Heras nació en Ceuta en abril de 1976, aunque desde hace años vive principalmente en Granada, donde cursa la carrera de Física.

Su mayor afición y pasión desde la infancia es el cine de todas las épocas y estilos, que lo ha convertido en un todoterreno de la materia. Colaboraciones en revistas universitarias entre otras publicaciones, cursos de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras y otras actividades socioculturales han dado salida a sus inquietudes entre las que el cine siempre ha contado con un lugar de honor.

Desde julio de 2004 es el responsable de una sección semanal titulada "La Opinión del Espectador" en el diario "El Faro de Ceuta". Se declara ferviente admirador del Clint Eastwood director de cine, de la corrosiva ironía de Groucho Marx y de Vito Corleone. En las largas temporadas que pasa fuera de su ciudad, siempre tiene un segundo de nostalgia cuando le cuenta a alguien que es un "homínido ceutí" en el exilio.

Email: corleonne76@yahoo.es








Fila 7
Ceuta, 20 de septiembre de 2004
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Turista Inaceptable
Juan Carrasco

La Terminal

Inspirada, por insólito que parezca, en una situación real, La Terminal es la película que ha permitido al consagradísimo trío Spielberg/Hanks/Zeta-Jones descender del olimpo de los dioses del cine en el que se encontraban, olvidándose durante dos horas de metraje ligero –con las adecuadas dosis de humildad y pragmatismo que esto conlleva–de las numerosas nominaciones y varios Oscars que entre los tres atesoran, obteniendo sin embargo distintos resultados cada uno de ellos.

La figura de Tom Hanks ha terminado perfilándose como la más reforzada por el proyecto. Desde que igualara, con Philadelphia en 1994 y Forrest Gump en 1995,  al mítico Spencer Tracy al conseguir ganar también dos Oscars de Hollywood en años consecutivos, había caído en la peligrosa tónica de entregarse solamente a vistosos papeles (náufrago, astronauta y héroe de guerra entre otros) que añadieran galardones a su ya espléndido palmarés. Pero en esta película, en detrimento de esas pretensiones de hombre-récord, se ha dado la oportunidad de demostrarse, y demostrarnos, que nunca ha llegado a olvidar lo gran actor de comedia que es. Representa a Viktor Navorsky, un turista que llega al famoso Aeropuerto Internacional JFK de Nueva York sin ser consciente de que mientras se encontraba en el aire se ha producido en su Krakhozia natal –un país ficticio supuestamente situado en Europa del Este– un golpe de estado que lo ha dejado temporalmente sin gobernantes y, por lo tanto, sin patria legal. Todo ello provoca que no lo admitan en los Estados Unidos hasta nuevo aviso ni tampoco se le permita volver a casa. Como resultado tenemos a este peculiar y desvalido personaje atrapado en la terminal del aeropuerto de Nueva York sin conocer el idioma y recibiendo las palabras “es usted inaceptable” como respuesta de todo el mundo.

Spielberg y el propio Hanks consiguen hábilmente que esta situación, en apariencia terrible y claustrofóbica, se transforme en cómica y entrañable y logre constantemente la sonrisa (y, a veces, la carcajada) del espectador durante la primera hora y media.

Los actores de reparto –entre los que encontramos a un Diego Luna a quien el doblaje no beneficia en absoluto– ayudan a crear un ambiente de “andar por casa” en la fría terminal internacional y hace cómplice al espectador. A este ambiente contribuye también una música muy divertida y acertada de John Williams, que seguramente le viene grande a una producción de este tipo y demuestra las posibilidades con las que cuenta alguien del peso de Spielberg.

Sin embargo, en su última media hora todo decae mucho. La moralina pasada de moda tan característica de las cintas de este realizador, que se nos añade al guión en su tramo final pretendiendo aportar a la historia más consistencia y una complejidad que no necesita, le hace un flaco favor a la totalidad de la obra, que habría quedado mucho mejor en esos noventa minutos de rigor de los guiones sencillitos.

Catherine Zeta-Jones no lo hace mal, pero desde que lograra su único Oscar por su interpretación en Chicago no ha tenido suerte con la elección de sus papeles. Aquí le toca otra vez bailar con la más fea. Su personaje también forma parte del añadido argumental del que hablamos, por lo que sale algo mal parada en su función de encarnar a este personaje que aporte un toque romántico a lo que no lo es, ni debía serlo.

No obstante, tras recordarle al director que no toda película tiene la obligación de enseñarnos algo a modo de moraleja barata, volver a ver –bien dirigido– a Tom Hanks tomarse en serio un papel cómico consigue que treinta minutos desafortunados no impidan que el balance sea positivo.

Dirección: Steven Spielberg. País: USA. Año: 2004. Duración: 128 min. Intérpretes: Tom Hanks, Catherine Zeta-Jones, Stanley Tucci, Diego Luna, Chi McBride, Kumar Pallana, Zoe Saldana. Guión: Sacha Gervasi y Jeff Nathanson. Música: John Williams. Fotografía: Janusz Kaminski.

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