Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 10 de diciembre de 2009
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Vidas paralelas
Juan Luis Aróstegui
Últimamente anda el Gobierno de la Ciudad entreteniendo a la parroquia con la reforma de Régimen Económico y Fiscal especial. En esencia (porque todo lo demás es literatura huera), pretenden aumentar las bonificaciones fiscales de personas y empresas, pasando del cincuenta por ciento actual al setenta y cinco. De este modo, cada ceutí, verá incrementada su renta disponible en un puñado considerable de euros, lo que servirá para renovar la promesa de amor eterno al Presidente Vivas. El hecho, nimio al parecer, de que el país esté atravesando una coyuntura económica sumamente complicada no debe suponer obstáculo alguno para que prospere la mesurada propuesta del PP, paradigma de solidaridad. Algunos millones de parados, el creciente déficit público, la necesidad de mantener el gasto social o el obligado incremento de impuestos, son minucias que en nada deben distraer del objetivo de referencia al que se debe orientar la política económica: la campaña electoral del señor Vivas. Para cerrar el círculo, más vicioso que nunca, siguen pidiendo dinero de manera compulsiva a los demás compatriotas. Así que todos los españoles deben apretarse el cinturón para que el Presidente Vivas pueda aumentar el presupuesto de su equipito de futbol, su extensa plantilla de sanguijuelas peloteras, regar con dinero público los lisonjeros medios de comunicación o seguir diseminando por el vasto espectro electoral contratos, subvenciones, nóminas y demás ganchos electorales. Nada de esto es muy original. Lo que llama poderosamente la atención en esta ocasión es que, casualmente, el Gobierno de la Nación ya se ha pronunciado por escrito advirtiendo de que no existe la menor voluntad de transigir con nuevas bonificaciones fiscales; a pesar de lo cual, los incansables héroes locales mantienen activa la pantomima como si no se sintieran concernidos. Esta cínica actitud ha servido, al menos, para desvelar sus auténticas intenciones. Abusando del asfixiante control que ejercen sobre la opinión han recreado una realidad paralela, plagada de falsas expectativas y vanas esperanzas, sobre las que cimientan el vínculo de fraudulenta confianza con el electorado. Saben que nada de lo que dicen es (ni será) verdad, pero lo explotan y exprimen propagandísticamente hasta la rendición de la resistencia psicológica. Nos dijeron, hace cuatro años, que PSOE y PP estaban a favor del aumento de las bonificaciones a la seguridad social. Periódica y recurrentemente, resucitan la reforma del Estatuto de Autonomía (el acuerdo plenario es de dos mil cuatro) como un espantajo. Anunciaron como un hito en la historia de las relaciones entre administraciones un convenio con Andalucía que iba a cambiar nuestras vidas (tras quince meses no han redactado ni una línea). Ahora nos van a convertir en región ultraperiférica de la UE, tras haber sido cómplices, tan mudos como activos, del trato omiso y displicente recibido por esta Ciudad, en el momento oportuno, por parte de su propio partido. Cada seis meses aparece un inversor privado (no se sabe si es siempre el mismo) dispuesto a invertir fabulosas sumas de capital para convertir el puerto de Ceuta en una formidable terminal de contendores. Tampoco escasean los inversores en el sector hostelero, que van a inundar nuestra Ciudad de nuevos hoteles de lujo. Los empresarios de la industria digital ha encontrado en Ceuta un filón que generará miles de puestos de trabajo, lo que combinado con la Aduana Comercial (que todos elogian y nadie pidió nunca) convertirá nuestra Ciudad en un paraíso del empleo. Y así, un cuento para animar cada día. El Gobierno, hinchado y henchido, brinca eufórico de titular en titular por la pasarela mediática, mientras allá abajo, la vida real transcurre esclerotizada y anodina, sin más ambición que la mera supervivencia de una ciudadanía obnubilada que alimenta, desde la más pueril inconsciencia, los privilegios de una casta de nefandos embaucadores.
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