Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 23 de julio de 2009
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Cuentas turbulentas
Juan Luis Aróstegui
El largo y tortuoso debate sobre la financiación autonómica ha concluido con la aprobación de un nuevo modelo, que supone un mayor grado de descentralización, al incrementar el porcentaje de recursos administrados por las Comunidades Autónomas. Ceuta, sempiterna excentricidad, ha desempeñado el indigno papel de graciable convidado que le reservan PSOE y PP para aliviar su mala conciencia. Porque el hecho de no ser Comunidad Autónoma (y por tanto carecer de capacidad legislativa) la excluye automáticamente del núcleo básico del sistema, que representa el ochenta por ciento del total. Ceuta ni puede gestionar impuestos estatales, ni puede asumir las denominada competencias esenciales. En consecuencia, su participación se ha limitado a rascar de los fondos de nivelación. Esta es la primera cuestión que llama la atención. Nadie ha defendido los intereses de Ceuta en relación con la financiación futura de la educación, la sanidad y los servicios sociales. Otra desventaja acumulada El Gobierno de la Ciudad, en su permanente afán por aparentar lo que no somos para que la ciudadanía visualice una igualdad fingida, ha sobreactuado durante todo el proceso. La insignificante intervención de Ceuta ha sido presentada por los medios de comunicación controlados por el PP como un acontecimiento de proporciones históricas. Y los quince millones adicionales (aún por confirmar) que recibirá el Ayuntamiento gradualmente hasta el año dos mil doce, han desatado una extraña euforia institucional hasta el extremo de llevarlos a apoyar un modelo "injusto e insolidario, que va a retrasar la salida de la crisis y generar más paro"; según nos ha dicho el PP. El retruécano de Vivas lo deja en una encrucijada muy comprometida. O el PP (su partido) miente como un bellaco (y nadie debería volver a votarlo); o Vivas es un irresponsable que contribuye a hundir el país (y nadie debería volver a votarlo). El jeroglífico no tiene solución desde un mínimo respeto a la honradez intelectual. Lo que ocurre es que hace ya mucho tiempo que la coherencia, la honestidad y la ética engrosaron el baúl de las fruslerías para un Presidente devenido en fanático profeta del culto al dinero. No tiene más referencias. A pesar de ello, no deja de ser curiosa la reacción del Gobierno. Según sus propias declaraciones (efectuadas en el mes de enero), los cálculos exhaustivos y rigurosos de los servicios técnicos municipales cifraban el déficit actual de los servicios transferidos en treinta y seis millones de euros; y para alcanzar el nivel óptimo de prestación, se necesitarían sesenta millones más. ¿Cómo es posible tanta felicidad si lo que han obtenido a penas llega para cubrir el cuarenta por ciento del déficit? De ser ciertas sus propias palabras, el resultado de la negociación habría sido calamitoso y el Gobierno de la Nación seguiría perjudicando muy gravemente los intereses de Ceuta, haciéndose acreedor a la más dura crítica. Las claves para explicar el contradictorio misterio se encuentran en la esquizofrenia social que practica y alimenta el PP en estrecha colaboración con los falsos socialistas que han usurpado las siglas del PSOE. Cuando se trata de pedir fondos a las instituciones (ya sean nacionales o europeas), Vivas exhibe sin pudor a las víctimas del fracaso escolar, a los parados, a los pobres y a los inmigrantes (que los hay por miles); y cuando trinca el dinero, todos ellos se esfuman como por arte de magia (al fin y al cabo, votan poco y protestan menos). Entonces, Ceuta se transforma en un oasis maravilloso, sin apenas necesidades, en la que podemos despilfarrar alegremente en toda suerte de gastos superfluos. Las dos proposiciones son verdaderas. Es cierto que para resolver los profundos problemas estructurales que afectan a Ceuta se necesitaría mucho más dinero; pero también es cierto que para sus "cosas", dos mil quinientos millones de pesetas más no están nada mal. La ufanía está justificada. Podrán seguir enchufando a los fieles del rebaño (si todavía les queda alguno por colocar), haciendo contratos y negocios con los amigos, blindándose en los medios, comprando votos, en fin... la fórmula Vivas en estado puro. En todo caso, existe un precedente turbulento muy reciente que invita a la cautela. Cuando se negoció el nuevo marco de financiación europea, se presentó como un rotundo éxito el reconocimiento de un fondo extraordinario para atender la inmigración en Ceuta y Melilla. Por su parte, el Gobierno de la Nación alcanzó un acuerdo con las regiones que dejaban de ser consideradas como "Objetivo Uno" (caso de Ceuta), para garantizarles unos ingresos mínimos que atenuaran el tránsito a su nuevo estadio. Llegado el momento, el Gobierno "cumplió" el compromiso con Ceuta contabilizando como aportación propia los fondos "extraordinarios" para la inmigración. Truco de consumados trileros. Esta nefasta experiencia, sabiendo que los protagonistas no han cambiado, hace que no se pueda descartar en esta ocasión una trapaza similar. Las circunstancias son muy propicias. En este ejercicio presupuestario, entre varios ministerios transfieren a la Ciudad, en virtud de diversos Convenios de carácter anual, aproximadamente, quince millones de euros (bienestar social, menores, educación, etc). Es muy probable que, cuando ajusten cuentas, transfieran quince millones a través de los fondos de compensación, pero paralelamente supriman los convenios que, por idéntico importe, cumplen actualmente la misma función. El resultado final será un fiasco. El Ayuntamiento recibirá la misma cantidad, pero en lugar de hacerlo con una condición finalista (que garantiza su buen uso), lo hará con plena disponibilidad (que garantiza la rapiña del PP). Roma nunca paga a traidores.
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